Catedral |
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La catedral que hoy vemos muy distinta a la que
contemplaron los peregrinos del siglo XII es el resultado de diferentes campañas de
construcción que se sucedieron a lo largo de los siglos, desde 1221. Esta fecha
corresponde a la solemne ceremonia de colocación de la primera piedra. Tal acto,
presidido por el obispo Mauricio y por el rey Fernando III, simboliza el comienzo de las
obras. Previamente, había existido una catedral románica de menores dimensiones. En 1219, aquella antigua sede catedralicia fue escenario
de la boda del monarca con la princesa alemana Beatriz de Suabia; pero, desde finales del
siglo XII, ya se consideraba pequeña e inadecuada para la categoría de una ciudad que
acogía a la corte y que gozaba, además, de una importante actividad comercial. Fue por
ello que se decidió su sustitución por otra más amplia y moderna, tarea que no se pudo
acometer hasta la fecha indicada, gracias al patrocinio regio y al impulso de un obispo
que conocía muy bien la arquitectura europea de la época.
Al final del siglo XIII, la planta de la catedral constaba de un brazo longitudinal de tres naves, cuyos tramos estaban cubiertos por bóvedas cuatripartitas con ligadura longitudinal (modelo que alcanzará gran difusión en el gótico burgalés), más otra de transepto. La cabecera se componía de una capilla mayor poligonal de cinco paños, rodeada de una girola de otros tantos tramos trapezoidales y capillas semidecagonales, de las cuales sólo subsisten dos, muy transformadas. Entre el polígono del ábside y el transepto se interponen tres tramos en ellos se ubicaba el primitivo coro, flanqueados por el mismo número a cada lado, y sendas capillas cuadradas abiertas al transepto; de estas sólo queda la del lado norte (San Nicolás). Tres imponentes fachadas, la de los Apóstoles o Coronería al norte, la del Sarmental al sur, y la de los Reyes o Perdón al oeste, al
modo de las catedrales clásicas francesas, limitaban su perímetro al exterior. Cuenta
además con un claustro organizado en dos pisos, que se
empezó a levantar a finales del siglo XIII.
El núcleo original de la nueva fábrica es, por tanto, gótico (hacia el 1300 su imagen está ya configurada en lo esencial) pero a él se fueron añadiendo espacios, elementos y objetos artísticos de la más diversa índole, cuyas características formales se adecuan al lenguaje propio de cada momento. Destacan, entre otros, la capilla del Condestable, la de Santa Ana (con un magnífico retablo), el cimborrio sobre el crucero, el trasaltar, o la Escalera Dorada de Diego de Siloé, sin olvidar su emblemático Papamoscas. |
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