Burgos |
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El origen de la ciudad se remonta
al siglo IX; se atribuye su fundación al conde Diego de Porcelos en el año 884, pero es
entrado ya el siglo XI cuando comienza a experimentar un rápido desarrollo, que no hará
sino acentuarse a lo largo de la Baja Edad Media. Un hito importante en este proceso será
la decisión de Alfonso VI de reunir en Burgos los antiguos obispados de Oca, Sasamón y
Valpuesta, y la concesión de varios privilegios que mejoraron los viejos fueros. La
ciudad también se vería favorecida por su estratégica posición en el cruce de rutas de
vital importancia que comunicaban la frontera francesa y los puertos norteños con el
interior y, además, por su situación sobre la principal vía de comunicación
este-oeste, el camino francés.El castillo, ubicado en lo alto de un cerro, es el núcleo más antiguo y delata el origen militar del asentamiento; desde aquí la ciudad se extendió y ocupó la ladera hasta el margen del río Arlanzón y su confluencia con los arroyos Pico y Vena. Surgieron así los primeros barrios en torno a pequeñas parroquias que se sustituyeron en época gótica. Del castillo, prácticamente no queda nada, y de las murallas que cerraban el perímetro urbano, apenas algunos lienzos y cuatro puertas: San Juan, San Martín, San Esteban y Santa María. Esta última comunica la plaza de la catedral con el Arlanzón; hoy la vemos con el aspecto que adquirió tras una importante remodelación realizada en el siglo XVI. El peregrino que se dirigía a Santiago por el camino francés, entraba a la ciudad por la puerta de San Juan. Antes, se encontraba con el hospital del mismo nombre, a la izquierda de la calzada, y a la derecha, la iglesia de San Lesmes. Una vez atravesada la puerta, el camino le conducía hasta la catedral. Desde aquí, continuaba hacia el oeste para salir por la puerta de San Martín. No obstante, a partir del siglo XII, empezó a adquirir importancia otro ramal que seguía la margen izquierda del río después de cruzar por la puerta de Santa María; será en este lugar donde surja, a finales del siglo XII, el Hospital del Rey, muy próximo a un conjunto monástico, entonces recién fundado, destinado a convertirse en una de las casas del Císter más importantes en Castilla: Santa María la Real de las Huelgas. Pero los hospitales de San Juan y del Rey no eran
los únicos; en el siglo XI se había fundado también el del Emperador, en el extremo
oeste de la ciudad, extramuros, cerca de la puerta de San Martín, y a fines del siglo XV
se contaban ya más de treinta. Ciudad regia por excelencia, en sus cercanías poseyeron
los reyes bajomedievales un coto de caza con un palacio, donde más tarde fue erigida la cartuja de Miraflores. |
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