Mansilla de las Mulas |
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Tiene sus orígenes en un núcleo de población que
se estableció en el siglo X, junto al río Esla, con el nombre de Mansilla de illa
ponte. Centro agrícola, la importancia de esta villa se acentúa por su situación en
el Camino de Santiago, hasta el punto de que aparece mencionada en la Guía del
peregrino. En 1181 Fernando II de León, en su intención de crear una línea de
fortificaciones a lo largo del Esla, ordena su repoblación.En 1188, Mansilla recibió carta puebla de manos de Alfonso IX. Durante los siglos XIV y XV perteneció a la familia de los Enríquez y en época moderna a la de los Alba. Llegó a tener cinco hospitales para pobres y peregrinos (Santiago, Sancti Spiritus, San Lázaro, San Nicolás y la Magdalena) y siete iglesias, de las que sólo se conservan ruinas de la de San Martín (s. XIII), de la Asunción (s. XVIII) y de la de Nuestra Señora de Gracia. En 1491, D. Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla,
fundó un convento, que perteneció primero a los siervos de María y, luego, desde 1500,
a los agustinos; de él se conservan algunos muros con la portada y también la capilla
del señor de Villafañe. Sin embargo, el elemento más destacado de la villa es sin duda
su encintado de murallas.
Respecto del nombre de Mansilla, algunos autores pretenden hacerlo derivar de la expresión mano de silla, de ahí su reflejo en la heráldica popular, pero lo más probable es que proceda de la palabra mansionella. Lo que sí es cierto es que el apelativo de las Mulas le viene por la importante feria de caballos y mulas que allí se celebraba cada 11 de noviembre y que aún a mediados del siglo XIX seguía en auge; todo ello a pesar de que en la novela La Pícara Justina, que se desarrolla en gran parte en esta villa, se hace derivar el nombre de una de las aventuras de la protagonista. |
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