| Vidrieras | ![]() |
La edificación gótica convierte el muro de piedra de la catedral en un muro
traslúcido. De ahí que puedan abrirse grandes ventanales y que se cubran con vidrieras
polícromas para buscar un nuevo sentido a la iluminación de los edificios. En el
interior de la catedral gótica, la luz crea un espacio simbólico, coloreado y cambiante,
con connotaciones de profundo carácter religioso, que se diferencia claramente de la
iluminación del exterior.España
no tenía gran tradición en el arte de la vidriera. Sin embargo, el conjunto que ofrece
en la catedral de León puede parangonarse con las de Chartres, Reims o Amiens. La
autoría de las vidrieras leonesas, debido a que presentan modelos iconográficos
franceses y una tecnología aplicada sin titubeos, se ha atribuido, por lo menos en las
más antiguas, a la obra de un taller francés, vinculado con alguno de los edificios
citados (quizás con Amiens, en donde la vidriera se extiende, como en León, al
triforio).
El estudio de las vidrieras de León es
complicado, en gran parte debido a las restauraciones que sufrieron durante el siglo XIX,
en las que se utilizaron arbitrariamente partes de unas para completar otras, se cambiaron
algunas de lugar sin tener en cuenta su correcta lectura iconográfica, y se rehicieron
con exceso de imaginación las que faltaban.
En las capillas hallamos vidrieras con escenas de
la vida de la Virgen y Cristo y santos a los que corresponden las advocaciones. En cambio,
las grandes vidrieras de la nave mayor representan figuras monumentales de profetas,
cobijados bajo arquitecturas góticas, entre las que destacan las de un rey y un prelado
(seguramente recolocadas en posición distinta a la original) que Gómez Moreno
identifica con el rey Alfonso X y el obispo Martín Fernández, notario real y amigo
personal del rey. Por la monumentalidad de ese conjunto de figuras, éstas podrían
pertenecer a la época del anticlasicismo surgido en Francia hacia 1250.
Entre esa fecha y los primeros años del siglo
XIV (en los que la catedral se concluyó), se realizaron la mayoría de los 1.800 m²
que forman el conjunto de vidrieras. Se incluyen el Árbol de Jessé o de la
Genealogía de la Virgen, que se sitúa en el ventanal central, y la vidriera
de la cacería, el conjunto más interesante de todas las vidrieras.
Por la documentación guardada en el archivo de
la catedral se conoce el nombre de distintos maestros vidrieros que trabajaron en ella: en
1263, los maestros Adam y Fernan Arnold; de 1246 a 1269, Pedro Guillermo; en 1281, Juan
Pérez, arquitecto; en1424, Juan de Arquer; en 1454, Anequin y Alfonso Díez; en 1464,
Gonzalo de Escalante.
También se sabe que Nicolás Francés, en 1435 y
1459, contribuyó con sus diseños en algunas de ellas, como en las pequeñas rosas de las
naves laterales con la representación de la avaricia, la envidia, la pereza, la música,
etc. y, sobre todo, en la Virgen del Dado situada sobre la puerta de acceso al
claustro, ejecutada por el maestro Anequin.
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