| León | ![]() |
|
Poco después de que la fundase Galba, entonces gobernador de la provincia
Tarraconense, la Legión Séptima Gémina se asentó en el año 68 en el triángulo que
forman los ríos Bernesga y Torio. Así nace León. La ciudad-campamento romana quedó
circundada con unas murallas de sólidos sillares; en ella se levantaron un pretorio, unas
termas y todo lo preciso para que se convirtiera en una ciudad estable.Después de los siglos de dominio visigodo y de los desórdenes que sucedieron a la invasión musulmana, en el siglo IX, y tras ser reconquistada por Ordoño I (856), León se convirtió en ciudad regia, ya que el rey eligió como morada las antiguas termas. García, hijo de Alfonso III el Magno, estableció definitivamente el trono en León y Ordoño II cedió los antiguos baños al obispo Fruminio para que comenzara la construcción de una catedral. Pero León sufrió un grave revés a finales del
siglo X, cuando se produjeron las devastadoras invasiones de Almanzor y su hijo.
A pesar de todo, la ciudad medieval conservó de la romana el trazado de sus murallas, que todavía son visibles junto a la colegiata de San Isidoro, y el esquema urbano en general, ampliado con el burgo nuevo y una segunda cerca. Era casi el mismo León nuclear que encontraron durante siglos los peregrinos medievales. No en vano la catedral románica y gótica se erigía sobre los baños romanos. En el siglo XI la ciudad se repobló, recibió fueros y emprendió el camino de una recuperación, de la que ha quedado una sólida memoria literaria. Luego vinieron nuevas iglesias, conventos y palacios. Hay una frase en el Codex Calixtinus que
define el León del siglo XII: «Ciudad regia y palaciega, llena de todas las
felicidades». Y así era en los siglos de pleno apogeo del Camino Francés. El peregrino
disponía de buena asistencia hospitalaria: diecisiete hospitales se documentan al final
de la Edad Media, y quizá no fueran éstos todos los existentes. Los más famosos eran el
de San Marcos, el de San Froilán (creado por el cabildo
de San Isidoro) y el de San Marcelo, que cambió después su nombre por el de San Antonio.
Además, el peregrino encontraba una ciudad próspera, de intensa actividad comercial y
con multitud de restos de su esplendor pasado.
El Camino Francés pasaba por delante de Santa María del Camino o del Mercado, Puerta Cauriense, y se dirigía hacia San Isidoro (cuyas reliquias eran de obligada visita para los romeros), antes de abandonar la ciudad por la parte occidental cruzando el río Bernesga para continuar hacia Astorga. |
||||||||||||
|
||||||||||||
| Portada del CVC | Centro
Virtual Cervantes |