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Junto a Teleno, la
montaña sagrada de los astures, se levantó la Asturica Augusta romana, capital del
Convento Jurídico de los Astures, a la que Plinio denominó urbs magnifica.Situada junto a los ríos Tuerto y Jerga, era atravesada
por múltiples vías romanas, que la unían con Braga, Lugo, Zaragoza, Zamora, Salamanca y
Mérida. Astorga era un punto vital dentro de la Vía de la Plata, así como un centro
estratégico para la eficaz explotación de las vecinas Médulas (minas de oro).
Astorga propició la plena romanización del
territorio y, más adelante, su pronta evangelización. De ello nos da cuenta la carta
sinodal escrita por san Cipriano de Cartago y otros treinta y seis obispos africanos hacia
254, en respuesta a las comunidades de Mérida, Astorga y León. Harnack denomina a esa
carta «primer documento», y es el primer testimonio explícito conocido sobre
comunidades hispánicas organizadas con diáconos, presbíteros y obispos. Asimismo, un
sarcófago paleocristiano del primer cuarto del siglo IV, procedente de Astorga, se
utilizó en la catedral como sepulcro de Alfonso III hasta 1869. Hoy está en el Museo
Arqueológico de Madrid.
Alfonso I de Asturias (739-757) reconquistó
Astorga a los musulmanes en fecha temprana, aunque la conquista definitiva no tuvo lugar
hasta el reinado de Alfonso III. Más tarde, la ciudad sufrió la destrucción total con
la expedición de Almanzor, en 964.
Sin embargo, su importancia en la antigua red de
comunicaciones y su situación próxima a Santiago de Compostela propiciaron que Astorga
se convirtiera en un hito indispensable en la ruta jacobea desde los inicios de las
peregrinaciones.
En la actualidad, con más de 14.000 habitantes,
es cabeza de partido judicial. Entre sus monumentos destacan las murallas medievales, la catedral, el palacio episcopal,
las iglesias románicas de San Julián y San Bartolomé, y las góticas de Santa Marta
y San Francisco. |