El obispo Teodomiro y la inventio del sepulcro |
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Diversos relatos medievales narran un suceso, ocurrido en
tierras gallegas hacia el año 830, que fue fundamental para el desarrollo de todo el
fenómeno que supuso la peregrinación a Compostela. En esa fecha, un ermitaño de nombre
Pelayo fue testigo visual de unas extrañas luminarias que ardían en medio de la
noche sobre el bosque en el que vivía. En ocasiones, apariciones angélicas acompañaban
a los fenómenos luminosos.El anacoreta informó de estos prodigios al entonces obispo de Iria Flavia, Teodomiro, que decidió acudir personalmente al bosquecillo. Allí, tras un ayuno de tres días y asistido por la gracia divina, penetró entre la maleza y descubrió un pequeño túmulo que no dudó en identificar como el mausoleo funerario del apóstol Santiago.
A raíz del descubrimiento, el nacimiento de la futura población medieval se impuso como una consecuencia casi natural. |
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