Leyenda de los siete infantes de Lara |
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La Leyenda de los infantes de
Lara, incorporada al Romancero y cuyos hechos responderían a una realidad
histórica situada en el último cuarto del siglo X, tuvo un éxito considerable en la
Castilla de la Edad Media. Según ella, los siete hermanos, hijos del noble Gonzalo
Gustioz, fueron capturados por los musulmanes en una emboscada preparada por Ruy
Velázquez, trasladados a Córdoba y decapitados. Los cadáveres se condujeron a Castilla
y según una tradición no textual, fueron depositados en unos sepulcros pétreos que se
ubicaron en el pórtico meridional del monasterio de San Millán de la Cogolla. De este
modo, el monasterio fue también conocido como panteón de los siete héroes castellanos.Mudarra (también llamado «hijo de la renegada»), hijo bastardo de Gonzalo Gustioz padre de los infantes y de una hermana del mismo Almanzor, recibió su educación de este caudillo musulmán. Vengó después la muerte de sus hermanastros. Al menos desde el siglo XVI, los monasterios de San Millán de la Cogolla y San Pedro de Arlanza pujaron por la pretensión de conservar la sepultura de los siete jóvenes asesinados. El apasionamiento llevó a que en 1600 el abad del monasterio riojano, fray Plácido de Alegría, procediera a la apertura notarial de los siete sarcófagos ubicados en el pórtico del primitivo asentamiento en Suso, a fin de certificar su autenticidad. La aparición de los cadáveres descabezados fue prueba que, poco tiempo después, convenció tanto a Sandoval como a Yepes para sellar la contienda a favor de la Cogolla. De este modo, el monasterio se conoció también como panteón de los siete héroes castellanos. Años antes, en diciembre de 1569, se habían encontrado en la iglesia parroquial de la villa de Salas «las cabeças de los siete Infantes dentro de vn arca de madera, cubiertas con vn lienço». |
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