ÁNGEL. Suspende
el acero,
que más vale, Abrahán,
el obedecer que el sacrificar.
MÚSICA. (Dentro) «Suspende el
[acero,
que más vale, Abrahán,
el obedecer que el sacrificar.»
ABRAHÁN. ¡Cielos! ¿Qué miro? ¿Qué
[escucho?
ÁNGEL. De Dios la inmensa piedad,
que acrisolar la Fe tuya
y la obediencia de Isaac
sólo ha querido. Porque
se vea que en Dios es más
ÁNGEL y MÚSICA. «El obececer que
[el
sacrificar.»
(Representando). |
ÁNGEL.
Basta el amago, suspende
el golpe y para señal
de darse Dios por servido
de que a tu hijo le das,
porque imperfectos no queden,
ni Sacrificio, ni Altar,
aquella res, que en la zarza
que miras, no acaso está,
la víctima sea que hoy
le sacrifiques, verás
que el mérito en la Obediencia
consiste y no en el caudal;
porque en Dios siempre es más
ÁNGEL y MÚSICA. «El obedecer que
[el
sacrificar.»
Pedro Calderón de la Barca
Primero y segundo Isaac, III, 804-805 |