|
¡Vamos a rodarla en España!
Luis Buñuel aceptó la propuesta del
productor mexicano Gustavo Alatriste, a condición de realizarla con Juan Antonio Bardem y
Ricardo Muñoz Suay, conocidos por su oposición al régimen de Franco. En 1961, con el
concurso de las empresas españolas UNINCI y Films 59, Buñuel rueda por vez primera en el Madrid
franquista. Por ello, no se hicieron esperar las suspicacias e invectivas, rayanas con el
insulto, entre algunos republicanos exiliados en México. La película se titularía Viridiana.
Concebida en tierras mexicanas, en cierto modo complementaria de Nazarín y con
la novela galdosianas Halma como sustrato de la trama cinematográfica, Viridiana
vino a ser la concreción de una de las realizaciones más significativas del universo
artístico del cineasta.
Los ribetes quijotescos de la protagonista
prolongan la tradicional dialéctica entre razón y locura, con el trasunto tópico del
protector de los marginados que, ingratos, se revuelven contra él. Más aún, el cineasta
quiso plasmar su convicción de la futilidad de la caridad cristiana ante los problemas
sociales y la transformación del hombre.
Invitada a participar en Cannes, obtuvo la Palma
de Oro del Festival, ex aequo con la francesa Une aussi longue absence. Con
Viridiana llegaron el escándalo y el clamoroso silencio en los medios de
comunicación españoles. L'Osservatore Romano había enarbolado la
argucia de la impiedad y la blasfemia: el Director español de Cinematografía, que había
recogido el premio, fue fulminantemente destituido. El propósito subsiguiente del
régimen por negar la identidad nacional de Viridiana, certificó el éxito de esta
segunda película prohibida de Buñuel. |
|