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Bachiller, Buñuel se traslada a Madrid en
1917 para iniciar su formación universitaria en la Escuela de Agrónomos y luego en la
Facultad de Letras. Se interesa por la ciencia entomológica, curiosidad y estudio que le
suscitan los trabajos de Jacques-Henri Fabre. Cumple el servicio militar y consigue
librarse de la guerra de Marruecos.
En la madrileña calle Pinar, en los altos
del Hipódromo, estaba la Residencia de Estudiantes, una especie de Oxbridge (Oxford-Cambridge)
con los colleges ingleses por modelo. Era producto de la Institución Libre de
Enseñanza, dirigida por Alberto Jiménez Fraud, bajo la égida de la modernización
cultural, laica y liberal del krausismo alemán. Corren buenos tiempos para las veladas de
poesía y música, para las conferencias que imparte la elite intelectual llegada de
Europa (Ravel, Einstein, Keynes, Le Corbusier, Marie Curie, Marinetti, Valéry,
Aragon
) y para tardes de deporte.
Allí, en la Resi de la colina de
los Chopos, el joven Buñuel entabla amistad con Federico García Lorca, Salvador Dalí,
José Pepín Bello, Rafael Arberti
Las tendencias vanguardistas orientan la
vida cultural de los años veinte. Madrid asiste al bullicio de las tertulias, las veladas
de los jóvenes ultraístas y la bohemia. Ramón Gómez de la Serna proclama desde el
café Pombo el valor de lo nuevo, del humor, del ludismo y de sus greguerías; José
Ortega y Gasset al frente de Revista de Occidente guía por sendas deshumanizadas
a la juventud literaria; vuelven la tradición más genuinamente hispana y la clasicidad
barroca
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