| ¿Hace
ya muchos años que la Fundación gan lleva a cabo acciones a favor del cine?
Nuestra Fundación empezó a patrocinar el cine en 1986 con ocasión del centenario de la
Filmoteca francesa, aunque de forma circunstancial. Sólo participábamos en los films
du patrimoine, lo cual resultaba beneficioso para nuestra actividad de seguros: Se
trataba de actuaciones de salvaguardia, y de restauración de valores relacionados un poco
más con los seguros que con el cine en general.

PARÍS, 1933.
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¿Participó usted en la restauración
del negativo de La edad de oro? Jean-Michel Bouhours, conservador de cine del Centro
Pompidou, me escribió contándome las condiciones de la dación de La edad de oro
y exponiéndome las labores que quedaban por hacer, sobre todo en relación con la banda
sonora. El tema nos sedujo y colaboramos. Cuando el Instituto Cervantes nos envió el
proyecto de conmemoración del centenario del nacimiento de Luis Buñuel, pensamos que La
edad de oro podía recuperar su vigencia. Era natural que la Fundación gan se
asociara a esta operación para continuar con nuestro apoyo.
¿Qué otras películas han restaurado?
Le chapeau de paille dItalie, de Réné Clair; Lhirondelle et la
mésange, dAndré Antoine, quien hizo hace dos años la apertura del cine al
aire libre de La Villette; el Casanova de Volkoff; Le carrosse dor, de
Jean Renoir, que fue una restauración importante para la Fundación gan.

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¿Siguen
ustedes dedicados a las restauraciones del patrimonio? Después del aniversario de la
Filmoteca de Francia del que le hablaba, se tomó la decisión de crear una fundación
para el cine, ampliando nuestro ámbito de acción a los jóvenes cineastas y a la
difusión del cine en general, sea del patrimonio o contemporáneo. Esta iniciativa se
remonta a mayo de 1987.
¿Y en producciones ? Sí, apoyamos
las películas que son opera prima. Así, con nuestra ayuda se han hecho ya unas 80
películas. La idea es estar presente, únicamente en largometrajes, y ayudar a la
difusión.
¿Y con el público? Hacemos
campaña entre los espectadores en lo que llamamos partis-prix, que consiste en
que algunos viernes ofrecemos alguna sesión a quince francos, que se organiza con una
película que nos ha gustado.
En general, se trata de películas
denominadas frágiles que, como mucho, se proyectan entre seis y quince salas en
París. El viernes siguiente al estreno, la entrada cuesta quince francos para todos
en todas las sesiones. Esto nos permite atraer a mucha gente que hará correr la voz, y
nuestro objetivo es que salga de las salas dispuesta a animar a sus amigos a venir.

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