| ¿Cómo
conoció usted a Luis Buñuel? Conocí a Luis Buñuel gracias a Freddy Buache, el
conservador de la Filmoteca suiza, un buen amigo. Fue en México, donde Buache y yo
participábamos en un congreso de la Federación Internacional de los Archivos de
Películas, y fuimos a ver a Buñuel, que por aquel entonces vivía en una casa bastante
aislada y que hoy está rodeada de rascacielos.

LB, GABRIEL FIGUEROA. 1955-1956.
|
Primera sorpresa... el gran comedor tenía
las paredes completamente desnudas con la excepción de un plano del Metro de París, y
eso era extraño porque los surrealistas, y André Breton el primero, tenían cuadros y
objetos que llenaban el decorado. Descubrí a Buñuel en este decorado o más bien en esta
ausencia de decorado. El hecho de haber puesto en la pared un plano del Metro de París
indicaba cierta nostalgia que compartía con su mujer.
¿Durante este primer encuentro, cuáles
fueron los temas de conversación? Este primer encuentro fue facilitado por el hecho
de que Buache le había dado un libro que yo había escrito, LExtricable, que
es un libro anarquista, un libro virulento contra la sociedad de consumo. Él estaba de
acuerdo con esas ideas y en seguida la simpatía se estableció entre nosotros. Hablamos
sobre todo de nuestras concepciones de la vida, que se parecían bastante. En la Filmoteca
de Toulouse sabíamos que el National Film Archive de Londres tenía un negativo de La
edad de oro, y pedimos a Londres que nos sacaran una copia. Londres estaba totalmente
de acuerdo en sacar de su excelente negativo un positivo de La edad de oro, pero el
conservador me dijo: «Nos hace falta la autorización de Buñuel», y él nos la dio en
un plazo de 48 horas. Es la copia que ahora tenemos.
Como crítico y como persona que
escribió en Positif, en Les Temps Modernes, y muchas más revistas, ¿qué
representa para usted Buñuel en la historia del cine mundial? Diría que un
soplo de libertad. Después de todo, se trataba de alguien que estaba fuera de todas las
estructuras burguesas y prejuicios capitalistas. Era un gran cineasta.
A partir de Los olvidados, la
revista en la que participa, Positif, considera que es una resurrección y emprende
la batalla de rehabilitación y defensa de Buñuel. Efectivamente. La crítica del
cine estaba dividida entre dos revistas, Les Cahiers du Cinéma, académica, más
bien de centro derecha, y Positif. En Positif éramos varios a los que nos
gustaban las películas de Buñuel: Robert Benayoun, Bernard Chardère, Marcel Oms y sobre
todo Ado Kyrou, que conocía bien a Buñuel... estábamos todos a favor de Buñuel.

|
 |
¿Fue
entonces una defensa, una batalla? En la Filmoteca de Toulouse, proyecté La edad
de oro una vez con una copia de 16 milímetros que me había prestado la Filmoteca
francesa. Ese día la sala estaba llena, lo que significa que había unas expectativas.
La edad de oro era todo un símbolo y La subida al cielo
y Los olvidados. Fueron excelentes momentos.
Si hablamos un poco de Surrealismo en el
cine, las películas no son muy numerosas. ¿Es para usted Buñuel «el cineasta
surrealista»? Desde luego. La edad de oro es para mí la mejor película
surrealista. Pero no olvido Un perro andaluz ni, sobre todo Las Hurdes, que
era en último término no era sino un atestado glacial y acusador. Yo me había enterado
de que la hermana de Buñuel, Margarita, que vivía en España, tenía fragmentos de
películas no montadas para Las Hurdes. Le pregunté a Buñuel si podía entrar en
contacto con ella, me dijo que sí, y montamos esos fragmentos.
Al hacer inventario de la carrera de
Buñuel se ha hablado de las críticas de sus comienzos. ¿Cuáles son los periodos que
más le interesan a usted? Le confieso que las tres primeras películas me interesan
más, Un perro andaluz, La edad de oro y Las Hurdes. Pero luego me
gustaron casi todas sus películas. Sí, hay una película que he criticado porque podía
parecer cristiana...
¿Nazarín? ¿Se pudo dudar
de Nazarín en 1958-1959? En Positif sí. Dudamos; éramos quizás
un poco inquisidores. Todo salió bien.
Usted que escribió un libro sobre el
Neorrealismo italiano, ¿cómo se situaba en la querella con el Surrealismo? El
Neorrealismo era algo que encajaba bastante bien con la realidad, con la verdad social,
pero que no tenía ningún espíritu de rebeldía. Ladrón de bicicletas es una
prueba excelente de ello. Pero eso es todo, no hay en las películas neorrealistas esa
especie de explosión a flor de piel que puede haber en las películas de Buñuel. Por
ejemplo, el Neorrealismo empezó con Visconti en Ossesione en el 1942. Es una
película muy interesante, sobre la verdadera vida italiana auténtica, y no la vida
italiana tal y como se veía en las películas durante la época de Mussolini, pero eso es
todo.
No hay rebeldía. Luego Visconti hizo La
terra trema, que es una buena película, de testimonio, una película formalmente
extraordinaria, pero que no tiene nada de atrevida.
Según usted, ¿ahora ya no hay nadie
que haga cine surrealista? Sí, se pueden hacer parodias, ensayos, imitaciones, pero a
mi juicio se acabó.
¿Y la diferencia entre las siete
últimas películas francesas y las mexicanas? Porque el público empezó a conocer a
Buñuel después de las películas francesas, Tristana, etc., ahí tuvo lugar la
verdadera explosión. ¿Cómo ve el período francés y el mexicano? Me cuesta unir
los dos. Estoy totalmente de acuerdo con las películas mexicanas de Buñuel y con las
películas francesas también, pero ya no se trata de lo mismo. En efecto, me cuesta mucho
hacer la síntesis. ¿Significa esto que Buñuel se ha comercializado? Sí, quizás en
parte...

|