Elementos borgianos El libro |
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El libro, como el laberinto, la biblioteca o el jardín, es un ovillo que se va deshaciendo, un camino en el que encontramos senderos que se bifurcan, destinos posibles por los que transitamos mediante la imaginación y es justo en esa posibilidad de vivir otras vidas donde Borges encuentra una de las mayores fuentes de felicidad que les fue dado disfrutar a los seres humanos, concepto lúdico de la lectura que retoma de Montaigne. El libro es un objeto de culto que vino a reemplazar a la palabra oral, alada fluida y liviana, como lo fue para Platón. Para los antiguos, la palabra escrita era duradera, pero muerta. No para Borges, que siente que el libro es una obra divina, algo que se lee para la memoria y nos ofrece un universo vivo cada vez que abrimos sus páginas. Su cercanía, su textura, su olor a tiempo ejerce sobre él un poderoso influjo. Los libros que él escribe, y los que lee, son una extensión de su ser, no saben que existe, pero lo expresan en sus páginas.
«El libro», Borges oral, |
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