Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesNombres propios

Borges 100 años

InicioEnviar comentarios


Elementos borgianos
El tigre

¿Envió Dios a los rebeldes un cordero o un tigre? Ésa es la pregunta que Harold Bloom se hace ante El Tigre que en las Canciones de inocencia y de experiencia incluye William Blake. Borges escoge al tigre de fuego de las Canciones y no al pobre tigre andrajoso, desaliñado y triste del dibujo con el que Blake acompaña su poema. El tigre del dibujo no interesa a Borges, porque es un tigre que simboliza la realidad cotidiana. Le interesa el tigre de oro, el tigre metáfora de un sol encarcelado, el tigre metáfora de Draupnir que engendra la crueldad de lo eterno. A la ceguera del tiempo sólo le es permitido un color: el del oro de los tigres, de los ponientes, de los mediodías gloriosos, de los cabellos dorados que cantan los grandes poemas de amor, esos grandes poemas de amor que también son este poema.

El oro de los tigres

Hasta la hora del ocaso amarillo
Cuántas veces habré mirado
Al poderoso tigre de Bengala
Ir y venir por el predestinado camino
Detrás de los barrotes de hierro,
Sin sospechar que eran su cárcel.
Después vendrían otros tigres,
E1 tigre de fuego de Blake;
Después vendrían otros oros,
E1 metal amoroso que era Zeus,
E1 anillo que cada nueve noches*
Engendra nueve anillos y estos, nueve,
Y no hay un fin.
Con los años fueron dejándome
Los otros hermosos colores
Y ahora sólo me quedan
La vaga luz, la inextricable sombra
Y el oro del principio.
Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores
Del mito y de la épica,
Oh un oro más precioso, tu cabello
Que ansían estas manos.

*Para el anillo de las nueve noches, el curioso lector puede interrogar el capítulo 49 de la Edda Menor, el hombre del anillo era Draupnir.

«El oro de los tigres», Obras Completas,
Buenos Aires, Emecé,1989, vol. II, pág. 517.


 


AnteriorSubirSiguiente


| Elementos borgianos |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), 1999-. Reservados todos los derechos.