Elementos borgianos Las cosas |
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«Nadie como Borges ha intimado tanto con las cosas», nos señala Guillermo Sucre en su clásico Borges, el poeta. Y sobre todo en la medida en que la ceguera del cuerpo y la ceguera del tiempo le amenazan. Así, en este poema, que el libro de Sucre no conoció, se condensa su pasión por las cosas, por estas varias cosas: las monedas que los antiguos griegos debían llevar al morir bajo la lengua para ser recibidos en el paraíso, los naipes, los arcanos, el destino cifrado de la vida que se juega también en los tableros, las llaves, las llaves que abren cerraduras de puertas, de días, de años, que son la misma puerta el mismo día, el mismo año, la misma casa que es igual a todas las casas que se abren con la misma llave. Ciegas y eternas no sabrán nunca que Borges se ha ido, no podrán verlo sentado, la espalda erguida, el turbante protegiendo su frente del sol, fumando ante su tienda levantada en mitad del desierto.
«Elogio de la sombra», Obras
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