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Este
preciosa muestra del arte español del XVII dispone de banco sobre el que se apoyan dos cuerpos y
tres calles; la calle central presenta mayor anchura y altura, al disponerse sobre
ella un ático a modo de remate.
La estructura de madera es barroca,
aunque sencilla, y muestra elementos típicos del momento: columnas corintias, frontones
partidos en su parte central, entablamentos decorados con roleos, grandes escudos
rematando las calles laterales, etc.
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Lo más importante del retablo, y de la iglesia, es el conjunto de lienzos atribuidos a Francisco de Zurbarán. En el banco aparecen
cuatro pinturas: los donantes Alonso de Salas Parra, y su mujer Jerónima, que no
pertenece a la mano del famoso pintor, y entre ellos, San Andrés y San Bernabé. En el
primer cuerpo, flanqueando una escultura de Cristo, se hayan los lienzos de San Juan y San
Jerónimo; en el superior encontramos los cuadros de San Miguel Arcángel, la imposición
de la casulla a San Ildefonso y San Nicolás Tolentino. En el ático se dispone la Sagrada Familia con una Trinidad. |
Junto a las típicas cualidades (composición
equilibrada, figuras monumentales, sólidas vestimentas, etc.) que caracterizan la pintura
de Zurbarán, destaca la gradación lumínica general del retablo, que se va volviendo
más claro y menos tenebrista según ascendemos en altura.
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