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La iglesia de Santa María presenta una planta de tres
naves la central es más ancha y alta y cuatro tramos, cubiertos con bóvedas
de crucería. Se remata en su parte oriental por un ábside poligonal donde se halla el
famoso retablo de Fernando Gallego. Aunque sus orígenes son medievales, y su
construcción debió de iniciarse poco después de la conquista de la ciudad por las
tropas cristianas en 1232, casi todo lo que hoy vemos se debe a la obra del siglo XVI, en la
que se aprovechan elementos de los edificios anteriores. Al exterior presenta dos torres,
una más antigua y medieval, muy reconstruida, junto a la cabecera, y otra más moderna de
los siglos XVI-XVIII a los pies.
Además del Retablo Mayor,
cabe destacarse en su interior el coro en alto que se encuentra en la entrada, varias
capillas privadas, y algunas sepulturas de las familias más linajudas de Trujillo.
La documentación nos ha permitido conocer el
nombre de muchos de los artistas que trabajaron en la construcción de la iglesia, caso de
los arquitectos Alonso y Francisco Becerra, Sancho de Cabrera, Pedro de Hermosa, Francisco
y Martín Vizcaíno, o de los canteros Pedro y Francisco Bote, etc.
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Retablo Mayor |
En el ábside de la iglesia de Santa María, y ligeramente
elevado por unas gradas, se halla el famoso retablo de Fernando Gallego, realizado en los
últimos años del siglo XV. Se organiza
en siete calles, divididas a su vez en tres cuerpos, sobre predela.
La calle central, además de ser más ancha que
las otras, presenta una disposición diferente al ocupar su centro una imagen la Virgen
María realizada por Modesto Pastor en el siglo XIX, lo que motivó que la tabla
pictórica que allí existía (Cristo crucificado) se trasladara a la sacristía.
La estructura arquitectónica del conjunto remite
a motivos principalmente góticos (tracerías, elementos decorativos vegetales, etc.),
salvo su parte superior que se remata con elementos barrocos claramente introducidos con
posterioridad a la ejecución del retablo. En su parte inferior fue colocado un sagrario
en 1595.
La fama de toda esta obra se debe al conjunto de
veinticinco pinturas sobre tabla, realizadas en gran medida por el artista Fernando Gallego, gran exponente de lo que
se ha denominado el arte hispano-flamenco. Las escenas escogidas son variadas, y en ellas
podemos observar algunos episodios de la vida de Cristo y de la Virgen María, así como
la representación de los evangelistas entre los que destacaríamos a San Mateo y los padres de la Iglesia. Además de la
temática, y de la calidad técnica de la pintura, resulta de gran interés la
minuciosidad con la que el artista ha elaborado su trabajo, ya que en cada una de las
tablas vemos multitud de detalles de la vida cotidiana, de la arquitectura o de las
vestimentas del momento.
El Retablo Mayor de Santa María de Trujillo
constituye un documento visual de gran valor, que nos permite conocer muchos detalles de
la sociedad española de finales del siglo XV.
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