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Aunque aquí nos hayamos centrado en
un retablo de iglesia, donde se disponen muchas pinturas con un sentido narrativo, el
Divino Morales sobresalió también en la realización de pequeños cuadros, de carácter
devocional y más íntimo, destinados a oratorios privados. En ellos, y casi siempre sobre
un fondo neutro que acentuaba el protagonismo de las figuras, disponía alguna escena de
profundo sentimiento religioso, donde se resaltaba la dulzura maternal existente entre la
Virgen y el niño Jesús o, por el contrario, un exagerado patetismo en el caso de tratar
algún capítulo de la Pasión y muerte de Cristo, o del sufrimiento ejemplarizante de
algún santo.
Como ejemplo de todo lo expuesto, podría
mostrarse este cuadro del Ecce Homo, que se encuentra en el banco del propio
retablo de Arroyo de la Luz.
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