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Claustros españoles

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Glosario de términos artísticos relacionados con los claustros


Armarium o armariolum: Situado en la galería oriental, junto a la puerta de los monjes, era un pequeño nicho excavado en el muro provisto de baldas y puertas de madera en donde se custodiaban los libros que se utilizaban durante la lectura en el claustro y también los libros litúrgicos. En ocasiones se aprovechó la parte más occidental de la sacristía para disponer en ella el armarium. Perderá su uso, transformándose en altares o lucillos sepulcrales, cuando el volumen de libros comience a crecer y se creen salas específicas destinadas a biblioteca.

Calefactorio: En época medieval es la única sala del monasterio provista de fuente de calor, al margen de las cocinas y la enfermería. Allí acudían los monjes a calentarse los días de mucho frío, a engrasar sus sandalias y a tonsurarse; los copistas acudían a calentar la tinta y los pergaminos; y también aquí se realizaban las sangrías (cuatro veces al año). El sistema de calentamiento solía ser una chimenea central o adosada a uno de los muros, aunque también se conservan ejemplos en los que se utilizó el sistema romano del hipocaustum. Con el tiempo perderá su función original y adquirirá otros usos.

Cilla: Es una dependencia de servicio donde se guardan las provisiones del monasterio; generalmente presenta dos pisos: el inferior solía ser utilizado como bodega, el superior, para almacenar grano.

Compás: Se trata del espacio abierto que precede a la entrada principal del monasterio; delimitado por una cerca, en él se levantaban diversas dependencias secundarias y los hogares de los servidores.

Lavabo: Situado en el centro del claustro o junto a una de las galerías —la más cercana al refectorio—, a él acuden los monjes para lavarse las manos antes de entrar al refectorio y para las abluciones. En ocasiones se trata de un simple pozo o fuente, pero frecuentemente aparece cobijado bajo una estructura arquitectónica.

Locutorio: Pequeña estancia situada generalmente cerca de la sala capitular en donde el prior puede hablar con uno o dos monjes, ordena las tareas a realizar durante la jornada, reparte el trabajo y entrega los instrumentos de labor. También en esta sala el maestro de novicios se reúne con los nuevos monjes para darles ánimos e instrucciones.


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Mandatum:
La galería contigua a la iglesia recibe este nombre por celebrarse en ella el ritual del lavatorio de pies o mandatum todos los sábados y el Jueves Santo. Es denominada también «Galería de la Lectura» o «de la Colación», debido a que en ella se instalan los monjes para leer pasajes de los Padres y especialmente las Collationes antes del oficio nocturno de completas. Un banco, de madera o piedra, se situaba a lo largo del muro de la iglesia para servir de descanso a los monjes que leían y para facilitar la ceremonia del mandatum.

Pandas: Cada una de las galerías o corredores cubiertos de un claustro, a las que se abren las distintas dependencias claustrales.

Refectorio: Comedor común de los monjes, de planta rectangular, situado generalmente en la galería opuesta a la iglesia; las mesas se disponían a lo largo de los muros; la mesa del prior, en uno de sus extremos, presidía las demás. Las comidas se desarrollaban en silencio, roto tan solo por las lecturas de la Biblia que realizaba, generalmente desde un púlpito, uno de los monjes.

Sacristía: Sala generalmente abovedada que comunica directamente con el templo abacial, destinada a guardar los vasos sagrados, las vestimentas litúrgicas y otros objetos. También se preparan aquí el vino y el pan utilizados en los oficios.

Sala capitular: Es una de las dependencias claustrales más importantes para la vida monástica; por ello, recibe un especial tratamiento arquitectónico y decorativo. Sentados sobre unas gradas de madera o de piedra situadas a lo largo de sus muros, los monjes se reúnen aquí diariamente para leer un capítulo de la regla —de ahí el nombre de «sala del capítulo»— que después era comentado por el abad. Además, en él, el abad da consejos espirituales, se tratan los sucesos importantes del monasterio, se distribuyen los trabajos y se termina con la confesión pública. En su interior solían ser enterrados los grandes abades.

Sala de monjes: Denominada también scriptorium, es el lugar de trabajo intelectual de los monjes, donde escriben y realizan la copia de manuscritos. En los primeros tiempos, antes de que se creasen salas específicas dedicadas a noviciado, también desempeñaba esta función.



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