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Juan José Arreola

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  Por M
ercedes Serna


Autodidacta, —todo gran escritor está obligado a serlo—, entre las lecturas de Juan José Arreola destacan las obras de Baudelaire, Walt Whitman, Papini y Marcel Schwob, los principales fundadores de su estilo. Su infancia transcurrió en el ambiente de la Revolución cristera, entre «El silencio de Dios», silencio que como artista va a justificar, probablemente por sus orígenes y educación católicas. Un pacto con el diablo, El converso, Pablo son otros de sus cuentos que reflejan inquietudes religiosas y graves crisis a resultas de la impotencia del hombre por resolver el mensaje divino o dar sentido a su propia existencia. Arreola muestra su desilusión por la humanidad que debido a su condición no puede ser redimida. Algunos de sus textos, en tono vallejiano, expresan la necesidad urgente de Dios. Como Borges, Arreola (Sinesio de Rodas es un buen ejemplo) se apropia de teologías y cosmologías y frecuenta el mundo premoderno, pero en el mexicano el fin no sólo es estético.

Ilustración de Héctor Xavier para «Bestiario»Los cuentos de Arreola, por sus temas y la utilización del humor, se acercan al mundo medieval. Misógino (Anuncio, Una mujer amaestrada), su humor es carnavalesco, burlón y socarrón. Abundan en sus relatos los cornudos (Pueblerina), las infidelidades, el hastío matrimonial (El faro, Parábola del trueque), las relaciones afectivas de dominio propias de los fabliaux (El rinoceronte) o los cuentos psicozoológicos que nos acercan a los relatos de la época medieval como el Calila e Dimna. Javier Martínez señala que la misoginia de Arreola no es ni mejicana ni vulgar, ni caprichosa ni romántica, «sino que va contra la que nos hizo usufructuarios del castigo del Paraíso Perdido». Podría decirse que hay un tipo de relatos misóginos muy cercanos al mundo popular medieval y otro tipo en donde pretende exponer teorías sexuales surgidas en la época de Arreola. Eva e In memoriam ejemplifican este último caso. En los dos tipos de relatos, siguiendo el procedimiento medieval, la anécdota deja paso al didactismo, al consejo moral.

El relato de terror aparece en uno de sus mejores cuentos, La migala. Arreola representa los defectos del hombre a través de los animales, como hiciera el artista del medioevo a través de sus fábulas, apólogos y bestiarios. Dice Arreola: «En los animales aparecemos caricaturizados, y la caricatura es una de las formas artísticas que más nos ayudan a conocernos». Procede también así en El rinoceronte o en Una mujer amaestrada. El tema de la presencia de la muerte es de tradición medieval y aparece en La Migala.. El segundo cuento, En verdad os digo, parte de la parábola bíblica de la aguja y el camello y su tema, la salvación del alma, también forma parte de las preocupaciones escatológicas del hombre medieval. Parturient montes es una nueva versión que procede de Horacio y que el Arcipreste de Hita recuperó en el Libro de buen amor.

Arreola sitúa su punto de vista antropológico en la época medieval, porque lo que le interesa es el hombre genérico y su comportamiento frente al individualismo de épocas posteriores que se cristaliza en una literatura del yo. Su interés se centra en la comunidad. Los temas de los relatos de Arreola tienen un carácter popular. Utiliza el lenguaje del pueblo y su humor es grotesco, de alcance universal y ambivalente.

Foto de Ricardo SalazarUna lectura concienzuda de los relatos de Arreola da cuenta de la visión pesimista del autor que concibe el mundo patas arriba. Umberto Eco apuntaba en su estudio en colaboración, Nueva Edad Media, la idea de que nuestro mundo vuelve a dicha época. En este sentido, si hay una línea filosófica o de pensamiento que une a la Baja Edad Media y a Arreola es la que postula que la realidad está en permanente degeneración. Sin embargo, en los cuentos de Arreola, a diferencia de los medievales, aparece una visión dramática. Metamorfosis y Corrido son ejemplos de como el autor se escuda en el humor, en la anécdota, la nota cómica y la sátira amagada a través de animales u objetos, con el objetivo de atenuar una visión que es trágica. Pese a todo, el humor de Arreola se diferencia del medieval en que en tanto éste posee una fuerza regeneradora, al decir de Bajtin, aquél esconde una crítica a la sociedad y una desesperada angustia existencial.

Entre las técnicas narrativas que utiliza Arreola, hallamos algunas de raigambre medieval como la cosificación (Anuncio o Baby H.P.son buenos ejemplos) materialización, caricaturización o el uso de la exageración y la hipérbole. Sin embargo la mayoría nos remiten a la literatura contemporánea como el uso de la alegoría (El guardagujas), la elipsis (Pueblerina), el extrañamiento, el absurdo o la parábola al modo kafkiano (Parábola del trueque).

Como dice Andrés Amorós toda técnica narrativa nos remite a una cosmovisión. Esto podía explicar el que Arreola no sea el único escritor contemporáneo que vuelva sus ojos a la Edad Media no se sabe si con cierta nostalgia. Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Nicanor Parra son algunos ejemplos de escritores latinoamericanos que también se han volcado hacia épocas premodernas para escapar de la crisis filosófica posmoderna. Pero no sólo es la crisis filosófica la que ha alterado la cosmovisión contemporánea sino que, como dicen Umberto Eco y Robert D. Kaplan, la feudalización de la sociedad latinoamericana causada por la inexistencia de una clase media también ha motivado un regreso al mundo medieval.

 

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