Se concibe como una gran pieza
elíptica, la autonomía formal de la cual no niega la capacidad de ordenar y dar sentido
a una situación determinada de la ciudad. Se encasta en el terreno abriéndose al cruce
de la avenida principal de la ciudad con el futuro eje de equipamientos perpendicular al
mar. El interior repite esta dualidad, es una gran "arena" cubierta por una
estructura que sigue el eje marcado por el acceso.