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EL
JUGUETE RABIOSO
Por Luis Miguel Madrid
La primera novela de Roberto
Arlt narra en cuatro episodios la lucha de un adolescente (Silvio Astier) por escapar de
la miseria y humillación a la que se ve sometido como consecuencia de su condición
social, marcada por la marginación y la pobreza. Como en los claros referentes de la
novela picaresca, el héroe o antihéroe trata de conquistar el paraíso de la
abundancia sin obtener más que tropiezos caricaturescos en un entramado hostil, repleto
de personajes patéticos, ruines y desesperados que Silvio soporta con aires de
resignación con tonos masoquistas: «Ya no tengo ni encuentro palabras con las que pedir
misericordia. Baldía y fea como una rodilla desnuda es mi alma.». La evolución
del personaje a través de la experiencia, le conduce nada más que a un pozo negro y
grande idéntico a su barrio, un mundo triste de valores y absurdas situaciones donde la
injusticia dicta las leyes en cada gremio y estamento: «Aquí no necesitamos personas
inteligentes, sino brutos para el trabajo».
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Y así, el papel donde Astier describe su lucha por
la vida, cada día está más humedecido. El pesimismo agarrota sus sentidos: «A mis
oídos llegan voces distantes, resplandores pirotécnicos, pero yo estoy aquí, solo,
agarrado por mi tierra de miseria como con nueve pernos».Cuando Silvio Astier toma conciencia de que nunca formará
parte de ese otro mundo es derrotado por la rabia: «Estremecido de odio, encendí un
cigarrillo y malignamente arrollé la colilla encendida encima de un bulto humano que
dormía acurrucado en un pórtico».
Finalmente, decide matarse, y en su defecto
también fracasa hacer de sí mismo un muerto en vida, renunciando a la lucha
y alejándose a través de una traición aparentemente contradictoria, ya que acepta a la
vez que modifica las convenciones sociales «si hago eso destruiré al hombre más
noble que he conocido» condenándose a no tener nada para partir de cero en
una nueva búsqueda, quizás para romper el último lazo que le pudiera unir al mundo que
desprecia.
Astier, o Arlt por las tantas similitudes, toma
el camino del orgullo y la venganza: su victoria económica es menor. Se trata de ser un
ser excepcional, único, por un extremo o el contrario: «yo, por mi inquietud me siento,
a pesar de mi canallería, superior a usted», y es así, a través de la infamia, como
Arlt, o Astier, se sitúan por encima de consideraciones morales, siendo la hipocresía,
la perversidad y por supuesto, la ironía, las armas de su triunfo: «El recuerdo,
semejante a un diente podrido, estaría en mí, y su hedor me enturbiaría todas las
fragancias de la tierra, pero a medida que ubicaba el hecho en la distancia, mi
perversidad encontraba interesante la infamia». |