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Damos a
conocer aquí una muestra de la correspondencia entre el poeta camagüeyano y los Alberti.
La primera carta, entregada para esta exposición por Aitana Alberti, es inédita, hasta
donde sabemos; las restantes aparecerán compiladas, por el investigador Alexander Pérez
Heredia, en el Epistolario de Nicolás Guillén, incluido en el plan
editorial por el centenario del autor de El son entero. Dos de estas últimas (las
fechadas en «Buenos Aires, 12 de diciembre de 1961», y la respuesta de Guillén: «La
Habana, 28 de diciembre de 1961») fueron citadas in extenso por Ángel Augier en su libro
Alberti en Cuba. |
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Febrero 1 de 1959 Rafaeles y Mariateresas: Como verán por este papel horrendamente rayado, estoy en plena provincia... y aprovecho esta escampadita camagüeyana para dar fe de vida. Como era previsible, me agarró el turbión nacional-por-la-forma-socialista-por-el-contenido, y no he parado un instante. Ahora soy «responsable» de propaganda en la campaña de talleres para Hoy, cargo que también tuve hace quince años, cuando se hizo otra campaña para obtener otros talleres, que se llevó la otra dictadura... Item más: un programa de paseos por el interior, vulgo «actos», con charlas, y conferencias y recitales. Vine a ver a mi viejita. Ochenta y cinco años. Pero está fuerte y más lo estaría, de no haber sido lo que sufrió todo el año pasado, cuando la policía decidió que mi sobrino (nieto de mamá) tenía unas espaldas sólidas, donde colocarle con espantosa regularidad una buena ración de vergajazos. Estuvo preso ya punto de pagar con la vida el sobrinazgo. Ahora me ha dicho que la gente que lo maltrató salvajemente fue fusilada, no por lo de él, claro, sino porque tenían cuentas mucho más sólidas en otros bancos...
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En medio de todo esto ¿tendré que decirles que echo de menos Buenos Aires? Me faltan ustedes, nuestros encuentros, aquella generosa hermandad de que me rodearon, el piso encantador y acogedor de Pueyrredón; me falta Lea, su luminosa compañía. Ay, todos estos recuerdos son tan melancólicos... El «confrere» 1 sigue en Caracas, pero me temo que salte a la Habana. Ya vi una foto saludando muy serio a Fidel, en Caracas, y unas declaraciones en la que pone «su poesía» al servicio de la libertad de Cuba y en las que dice además que cuando se escriba «su» biografía; pedirá que pongan en ella que «su » mayor placer; el honor más grande de «su» vida {y de bajada...) fue el haber dado «su» mano a Castro.Quisiera saber cuándo piensan ustedes viajar a Venezuela y empatar el viaje con la Habana. Esto es un dato que me hace falta.¡Qué lindo sería un poema de Rafael sobre la revolución cubana y un autógrafo; y unas declaraciones o artículo y otro autógrafo de María Teresa! Yo estaré en la Habana, a más tardar, dentro de dos o tres días, sobre el seis, pienso. Pongan unas líneas! Yo creo que desde ahora podemos quedar en contacto lo más frecuente posible, y me será fácil enviarles algunos materiales que seguramente serán de útil conocimiento. Chirrín, como decimos acá para cerrar sin llave. Chao ¡Abur! Muchos recuerdos a los amigos ¡los Koremblitt! Gonzalo y su encantadora mujer, Aitana con su título de Bachiller. Lea a quien quiero mucho ver, Frida, que no me dejaba comer ya todos los demás a quienes no dejo de querer. (Berceo) Toujours, Nicolás Guillén. |
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[1961]2 Querido Nicolás: María Carmen Portela se lleva esta carta al Uruguay para echarla desde allí. Veremos qué suerte corre. Hemos estado con el corazón en la boca y aún no lo tenemos en su sitio qué angustia! Tus amigos y amigas de aquí estaban trémulos. Mi casa se convirtió en un ir y venir de noticias y gente. Tratamos de ver y hablar con todo el mundo. En la reunión con los intelectuales españoles había mayoría absoluta de amigos vuestros, pero la tirantez policial que hubo aquí desde el primer momento impidió que firmaran la adhesión que yo les presenté porque temieron por sus cátedras, puestos, etc. Dieron una comida a [palabra ilegible] y allí se manifestaron ampliamente... pero en privado. Los estudiantes estuvieron muy bien. Hay aún detenidos. Aitana perdió un zapato y Hugo, su novio, se dedicó a [palabra ilegible]. Cada casa tuvo su pequeña guerra de Cuba, cada chico su sierrecita desde donde apedreaban policías. Afortunadamente las noticias fabulosamente buenas calmaron el hervidero que nos rodeaba y nos fuimos en [texto ilegible] para recobrar chicos y grandes [texto ilegible]. Cada mañana nos trae el diario un triunfo mayor. Al hacer perder esta Guerra internacional a los Estados Unidos (ataque a Cuba, a Laos, ayuda a los generales fascistas franceses, etc.) los países se van acostumbrando a ver en ellos no al amigo gordo de Chaplin que los protege de hipotéticos ataques, sino al tonto de circo que recibe las bofetadas. ¡Dios guarde a Cuba «que aún cree en el hombre y aún jura en español»! El mundo sabe de la existencia de su pequeño mundo geográfico por las viejas virtudes antiguas del valor humano. Todos los periódicos del mundo escribieron «Cuba». Puede que muchos redactores mirasen los mapas para saber dónde estaba el nido del gorrión que picotea al águila, pero ya no se les olvidará más el mar Caribe. Tenemos tanta fe en vosotros porque sois hijos que realizan lo que los padres perdieron. ¡Y qué orgullo, Nicolás, de ver que aquella pobre guerra perdida de la que fuiste ilustre huésped no se ha terminado ni perdido! Recordándola escribí un artículo en Principios, pequeño, emocionado. Ya sabes que no nos publican en la gran prensa ni me dejan hacer televisión, radio ni cine. Peor para ellos que se pasan sin mi talento. Escríbenos a través de Miguel Otero 3 o a la editorial Losada. El viejo calvo estuvo muy bien.Creo que salimos para Europa en agosto, después del homenaje a Federico ¡25 años de su muerte! Regalamos un «jardinillo F. a. Lorca» a la municipalidad de B. A. 4 que consiste en una biblioteca pública colocada en un jardín y en una forma abstracta en una base que puede servir de tribuna para leer poemas, rodeada de bancos, etc. En la biblioteca, poesía de Federico y sus amigos. ¿Por qué no se hace algo en Cuba?Te irá a ver el Sr. Vass de la embajada de Checoslovaquia. Le di una carta para los [texto ilegible] pues quería datos musicales, etc. Hasta pronto, querido presidente de los escritores, un beso de Aitana y la firmeza en el cariño de Los Alberti 5.
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Buenos Aires, 12 dic.1961. Queridísimo Nicolás: Vuelvo de Europa Italia, Austria, Hungría, Rumania, Francia, con Aitana y M. Teresa. Por allí te recuerdan mucho, te quieren y te admiran. En Bucarest encontramos a F. Campoamor. Me dio las señas de tu nueva ¡por fin! casa 6. Suelo leer cosas tuyas; poemas, notas, discursos. Veo que trabajas como nunca.La dolce vita que a folgar invita ya no es posible para nosotros, y menos, ahora, para ti, lleno de graves responsabilidades. Nicolás, estuve en Vallauris, en el cumpleaños de Picasso, que fue una gran juerga hispana, con corrida de toros y fuegos de artificio. Allí me encontré con Luis Miguel Dominguín, el torero, cuyo hermano, Dominguito, es un verdadero amigo nuestro. Luis Miguel acaba de publicar una tauromaquia con dibujos de Picasso. Ahora, al llegar a Buenos Aires, me encuentro con una carta de él en la que me pide el siguiente favor (copio párrafos de la carta): «Te quiero pedir un favor. En Cuba hay un muchacho llamado Javier Márquez Arechavala, abogado de la Refinería ARECHAVALA & CÁRDENAS. Este muchacho es hijo del antiguo matador de toros Antonio Márquez, que estuvo casado con una señorita cubana, y posteriormente se divorció, casándose con Conchita PIQUER. Se ha enterado de que su hijo lleva 6 meses preso. No sabe dónde (naturalmente en Cuba), ni sabe los motivos; tú que cuentas con buenos amigos allí, te agradecería si pudieras escribir y obtener alguna información al respecto. A mí me une una gran amistad con el padre y quisiera poder servirle». Tú verás, Nicolás, si puedes averiguar algo y escribirme en seguida. Luis Miguel sólo pide saber el paradero de esta persona. El viejo torero Márquez fue también amigo mío, y Luis Miguel lo es mucho. Me gustaría poderle dar alguna información. Yo no sé si llegarán las cartas. A la mejor tú, o alguien de ahí, podría escribir directamente a Dominguín. Éstas son sus señas: Luis Miguel González Lucas, «Dominguín». Avda. José Antonio, 55. Madrid. Adiós, negro. Te quiero siempre mucho aunque te escriba poco. Rafael Alberti
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La Habana, 28 de diciembre de 1961 Sr. Rafael Alberti, Pueyrredon 2471, 9-A, Buenos Aires, Argentina. Mi siempre querido y recordado Rafael: Si tu vuelves de Europa, como me dices (Italia, Austria, Rumania, Francia!), yo vengo del Brasil (Río, Porto Alegre, Recife, San Pablo, Brasilia), sin nadie, sino yo solo, pues ya sabes que el que viaja en compañía de su mujer (¡Y que aguante María Teresa!) gasta el doble y se divierte la mitad. En serio, Don Rafa: Tengo muchísimo trabajo, pero éste me deja siempre un huequito para pensar en ti, en María Teresa y en mi novia de alta infidelidad, Aitana. Lástima que todos ustedes no se den otra vuelta por La Habana. Está muchísimo mejor todavía que como ustedes la encontraron, y ya estaba buena. Por cierto, que te diré que las décimas que tú y yo hicimos para saludar el avión de la poesía (que aún no vuela) han tenido mucha fortuna y ya las he visto traducidas al checo, al húngaro y al portugués. Y ahora, Rafael, pasemos al asunto relativo al «muchacho» Javier Márquez Arrechavala, por quien se interesan Luis Miguel Dominguín y su hermano Dominguito. El tal «muchacho» fue detenido a raíz de los sucesos de Playa Girón y condenado a diez años de presidio en Isla de Pinos en el juicio que se siguió, tanto a él como a otros contrarrevolucionarios, en la provincia de Matanzas, causa no.1108 del presente año, Márquez Ariechavala resultó ser tesorero del llamado Movimiento de Recuperación Revolucionaria en dicha provincia y ligado, por tanto, a los invasores de nuestra Patria, servidores del Imperialismo norteamericano. Debo decirte que en ese mismo juicio fue condenado a la pena de muerte y fusilado un agente de la Central Intelligence Agency, que penetró en nuestro territorio nacional por la base yanqui de Caimanera. Como ves, este «muchacho» es de encargo. Me gustaría saber sí esta carta llega a tus manos, pues he tratado de complacerte con la mayor rapidez. Por ahora, Rafael, nada más. Muchos recuerdos a María Teresa, un beso a Aitana y un estrecho abrazo para ti de tu fraterno e invariable, Nicolás |
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La Habana, II de marzo de 1964 Año de la Economía7 Sra. Aitana Alberti, Montserrato 20, Roma. Mi querida Aitanita: ¿Puedes creer que una de las cosas que no se me olvidan es aquella mañana del congreso de escritores alemanes, cuando tú y yo nos pusimos a hacer las disparatadas siglas? Nos gastamos toda la tinta de un bolígrafo, para divertimiento de Rafael y Mil. Teresa, que nos tachaban de locos. La verdad es que no llegábamos tan alto, pues tanto tú como yo no éramos más que muchachos, con la diferencia de unos poquiticos años en contra mía. También me acuerdo de Buenos Aires y las rabietas de tu padre (¡esta chiquita!) cuando llegabas tarde, o lo que creía él que era tarde, la media noche. En fin, Aitana querida, que siempre te he tenido muy presente, con muchísimo cariño. Ya supondrás pues qué alegría me dio tu carta y saber que eres feliz. Quizás pueda yo ver esa felicidad de cerca, pues no sería extraño que dentro de unos meses me diera una vuelta por Roma, donde no me negarás que hay una imponente muchedumbre de romanas que están muy «buenas», como decimos los cubanos, o que son estupendos «churros», como dicen por el Río de la Plata. Y ahora al grano, lo que me pediste: aquí te envío dos artículos de los muchísimos que escribí en España, en Cuba y en todas partes a donde pudo llegar mi voz. Como verás fueron publicados en una revista llamada Mediodía, que desempeñó un gran papel en la lucha del pueblo cubano por el pueblo español. No tengo en este momento tu carta ante mí y por eso no recuerdo si es exactamente esto lo que me pides; y lo grave es que la carta debe haberse ido en la ropa que mandé al chino de la lavandería, de manera que regresará, si regresa, lavada de toda tinta. Si no fuera esto, escríbeme de nuevo y dime lo que haya. Con Darío Puccini 8 que estuvo por acá y se retrató en todos los periódicos, envié a Rafael y Ma. Teresa un artículo mío en el que se recoge aquel famoso episodio del jamón que yo les regalé, que Lea9 envolvió y nadie se pudo comer el primer día (o la primera noche), pues resultó como esas vírgenes recalcitrantes que llegan a los cuarenta años sin haber recibido obra de varón. Menos mal que la paciencia de tu madre y la gula de ese permanente marinero en tierra que es don Rafa, lograron romper la clausura de aquella tocineta, con lo cual pudimos gustarla.Aitana querida, te doy un gran abrazo, te mando muchísimos cariños y un gran saludo para tu «consuerte». Para Rafael y Ma. Teresa, el vivo amor a que los tengo acostumbrados y que nunca les fallará. Por favor no vayas a tomar venganza de mi demora y contéstame pronto si este envío llegó a tus manos. Siempre, Nicolás |
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