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Isaac Manuel Francisco
Albéniz y Pascual nació el 29 de mayo de 1860 en Camprodón (Gerona) de padre vasco y
madre catalana. El padre de Albéniz era funcionario de aduanas en la frontera francesa.
Poco después del nacimiento de Isaac, la familia se trasladó a Barcelona. Allí recibió
sus primeras lecciones formales de piano e hizo su debut en público.
En la época de la revolución de 1868, la
familia se trasladó a Madrid, donde Albéniz estudió piano y solfeo en la Escuela
Nacional de Música y Declamación (Real Conservatorio). Madrid le sirvió como base en
las giras de conciertos que realizó por toda España, culminando con sus actuaciones en
Puerto Rico y Cuba en 1875. En mayo de 1876 se matriculó en el Conservatorio de Leipzig,
pero estuvo allí menos de dos meses. En septiembre de ese mismo año, gracias a una beca
del rey Alfonso XII, se matriculó en el Conservatoire Royal de Bruselas, donde
estudió piano con Louis Brassin. 
Terminó allí sus estudios en 1879, y obtuvo el
primer premio cum laude en la clase de Brassin. A pesar de la creencia
generalizada, nunca estudió con Liszt.
Después de dar nuevamente conciertos en Puerto
Rico y Cuba, regresó a España, donde continuó actuando con frecuencia. Sus primeros
trabajos para la escena, tres zarzuelas, datan de este período (1881-82) pero han
desaparecido.
En 1883 Albéniz se instaló en Barcelona
e hizo estudios de composición con Felipe Pedrell, que lo animó a utilizar la música
popular española como inspiración para sus composiciones.
El mismo año contrajo matrimonio con
Rosina Jordana, una de sus alumnas de piano, con quien tuvo cuatro hijos. Desde 1886 hasta
1889 Albéniz vivió en Madrid y continuó enseñando, dando conciertos y componiendo. El
estilo nacionalista de su obra durante este período aparece ejemplarmente demostrado en
sus composiciones para piano como la primera Suite española y Recuerdos de
viaje, cuyos números son evocaciones musicales de diversas ciudades y regiones
españolas.
También escribió varias obras vocales durante
este período, entre las que destaca una colección de cinco Canciones basadas en
las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer.
El éxito de sus conciertos en París y Londres
en 1889 lo animó a buscar fortuna fuera de España. Desde 1890 hasta 1893 residió en
Londres y actuó por toda Gran Bretaña y por el resto de Europa.
Durante este período, Albéniz también se
interesó en el teatro musical. Su primera obra de importancia realizada expresamente para
la escena fue la opereta The Magic Opal, que se estrenó en el Lyric Theatre de
Londres en 1893.
A pesar del éxito de esta opereta, Isaac
Albéniz se trasladó a París al año siguiente y fijó allí su residencia ya durante el
resto de su vida. |

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Se
convirtió en amigo íntimo de Ernest Chausson, Charles Bordes, y Gabriel Fauré; estudió
orquestación con Paul Dukas y contrapunto con Vincent d'Indy; impartió clases de piano
en la Schola Cantorum, donde tuvo como alumnos a René de Castéra y a Déodat de
Séverac. Esta etapa de su vida en París explica la creciente influencia francesa en su
estilo, especialmente del Impresionismo.San
Antonio de la Florida, zarzuela en un acto, se estrenó en 1894 en el Teatro de Apolo
de Madrid, pero no obtuvo buenas críticas. También se estrenó ese mismo año en Madrid
la versión española de The Magic Opal (La sortija) que resultó asimismo
un fracaso.
Decepcionado, pero todavía empeñado en ganarse al público y la
crítica españoles, Albéniz regresó a París y terminó la ópera Henry Clifford,
que se estrenó en el Liceo de Barcelona al año siguiente (en italiano, con el título de
Enrico Clifford).
El libreto, que sitúa la acción en la
Inglaterra del siglo XV durante la Guerra de las Rosas, lo escribió un amigo y
benefactor de Albéniz, Francis Burdett Money-Coutts, un adinerado abogado y poeta.
Money-Coutts ofreció a Albéniz su apoyo financiero a cambio de que le pusiera música a
sus libretos. Por desgracia, Henry Clifford sólo tuvo un éxito mediano y nunca ha
vuelto a representarse. |

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Para su siguiente ópera, Money-Coutts escribió un libreto basado en la novela de Juan
Valera, Pepita Jiménez. La ópera se estrenó en el Liceo de Barcelona en 1896 y
constituyó una importante aportación al desarrollo de la ópera nacional española. Fue
la obra escénica de Albéniz de mayor éxito y se representó en años sucesivos en Praga
(1897), Bruselas (1905), París (1923) y Barcelona (1926). La siguiente colaboración
entre Albéniz y Money-Coutts fue una trilogía basada en el romance de Sir Thomas Malory,
Morte d'Arthur. La primera ópera, Merlin, fue terminada pero nunca se
representó durante la vida del compositor (se estrenó en el Liceo en 1950 y pronto
volverá a los escenarios en Madrid). La segunda y tercera de las óperas, Launcelot
y Guenevere, nunca se terminaron. Albéniz siguió componiendo música de
piano durante su época de intenso trabajo en el teatro. Las suites España, Seis hojas
de álbum (1890) y Chants d'Espagne (1891-94) prosiguen la misma línea de sus
anteriores obras y contienen algunas de sus composiciones más queridas.
La Vega (1897), el único número
existente de un proyecto de suite titulado La Alhambra, nos muestra una elevada
sofisticación que sería el preludio de su obra más importante, la famosa colección de
doce nouvelles «impressions» para piano titulada Iberia (1905-1908). Los
cuatro «cuadernos» de los que consta Iberia, que contienen tres piezas cada uno,
los estrenó Blanche Selva en Francia entre 1906 y 1909. Albéniz también continuó
componiendo canciones, y en esos años destacan dos importantes colecciones, To Nellie:
Six Songs y Quatre Mélodies, ambas con letra de Money-Coutts.
En los últimos años de su vida, Albéniz vivió
por temporadas en París, Tiana y Niza. Aunque frecuentemente se ha descrito su relación
con Money-Coutts como un «pacto de Fausto», el generoso e incondicional apoyo que
en todo momento recibió Albéniz de su amigo inglés le permitió vivir desahogadamente,
recibir tratamiento médico y dedicar sus últimas energías a terminar de componer Iberia.
En 1909 su estado de salud empeoró considerablemente y se trasladó a Cambo-les-Bains, en
la costa atlántica de los Pirineos franceses, donde murió el 18 de mayo aquejado de una
dolencia renal conocida por el nombre de enfermedad de Bright. El gobierno francés le
concedió póstumamente la Cruz de la Legión de Honor. |

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Albéniz prácticamente definió el romanticismo
español en materia musical y ejerció además una considerable influencia en otros
compositores nacionalistas posteriores como Turina o Falla. Sin embargo, el alto aprecio
que les mereció Albéniz a sus coetáneos, especialmente en Francia, no fue únicamente
producto de su virtuosismo, de la brillantez de sus interpretaciones del repertorio
tradicional o de la originalidad y frescura de sus propias obras (especialmente Iberia,
muy admirada por Debussy).Albéniz fue
también una persona cálida, encantadora y generosa, con un agudo sentido del humor, lo
que le permitió siempre hacer muchas amistades y establecer contactos útiles. Albéniz
era también muy complejo y en su personalidad subyacía una poderosa vena melancólica.
A pesar de su falta de estudios formales fuera del
campo de la música, Albéniz era una persona muy instruida, hablaba varios idiomas y se
interesaba activamente por la política y la filosofía (se definía políticamente como
liberal y escéptico en materia de religión). Aunque sus composiciones evocan las
imágenes y sonidos de España, prefirió vivir lejos de su patria, de la que se sentía
desarraigado.
Finalmente, aunque contaba con
credenciales extraordinarias como niño prodigio y como alumno de grandes maestros, a
menudo difundía información contradictoria sobre su juventud entre amigos, periodistas y
biógrafos, especialmente en relación con sus viajes a las Américas y sus estudios en
Leipzig con Liszt. Por este motivo, la mayor parte de las biografías sobre Albéniz
contienen abundantes errores y discrepancias. No obstante, los estudios más recientes han
contribuido enormemente a que comprendamos mejor la vida y obra de este gran artista. |
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