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Salmo VI del «Oficio de Difuntos» de Isaac Albéniz, 1885 (Pulse sobre la imagen para ampliarla)Un gran número de las obras de Albéniz no han vuelto a ser publicadas desde su primera edición, hace ya más de un siglo, lo que hace que algunas partituras sean muy difíciles de encontrar y, además, conduce a los intérpretes menos exigentes a ceñirse a un pequeño repertorio repetido una y otra vez. No obstante, desde hace unos pocos años, habiendo finalizado el período de explotación de los derechos de propiedad intelectual y al pasar a dominio público sus obras, se han producido algunas nuevas ediciones que, sin ser demasiado abundantes, tampoco obedecen en ningún caso a planteamiento alguno de recuperación global, siendo en ocasiones sólo producto de una actitud oportunista.

En tales revisiones puede encontrarse de todo: desde el trabajo minucioso de restauración de obras originales, cotejando fuentes y deshaciendo cuidadosamente viejos errores, hasta manipulaciones caprichosas y subjetivas que, so pretexto de facilitar la interpretación o la lectura, atentan groseramente contra la propia naturaleza de la composición original.

Muchas de las viejas ediciones españolas del siglo XIX (publicadas Zozaya, Romero, Ayné, Díaz, Guardia o Pujol) renovaron sus tiradas en el siglo XX a través de la Unión Musical Española, cuyo fundador Luis Dotésio desplegó un política de progresiva absorción de los fondos de las anteriores casas editoriales, incorporando luego algunas de las ediciones francesas de obras importantes, como ocurrió en el caso de Iberia. A lo largo de toda la centuria, han sido las ediciones de U.M.E. prácticamente las únicas fácilmente disponibles (y no en todos los casos) para el intérprete o el estudioso, pero casi siempre se trataba de reimpresión de las mismas viejas planchas del siglo anterior, con las erratas de aquéllas.


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Portada del «Salmo del Oficio de Difuntos», de Isaac Albéniz (1888)Sólo en tres ocasiones publicó esa editorial obras nuevas: la Chanson de Barberine en 1947 (descuidada en la transcripción del manuscrito y añadiendo una falsa atribución para barítono), el Concierto para piano y orquesta en 1975 (con una orquestación firmada, con deplorable sarcasmo, con el seudónimo de «Trayter», sin indicar qué parte es original y cuál añadida, ni las fuentes), y La fiesta de aldea en 1973 (presentada como «Obra póstuma» pero que es, en realidad, la reducción para piano del primer número de las Escenas Sinfónicas, que Albéniz también utilizó como «Overture» en The Magic Opal).

Peor suerte corrieron sus obras publicadas en Londres, que incluso con frecuencia son ignoradas en la musicografía albeniciana, y otro tanto sucedió con las canciones, nunca reeditadas tras su primera aparición. De su obra escénica, sólo Pepita Jiménez llegó a imprimirse en partitura completa, quedando el resto en versión de canto y piano.

Portada de la «Rapsodia Española», de Isaac AlbénizPero, afortunadamente, durante estos últimos años han aparecido algunas ediciones esperanzadoras e importantes, por ejemplo, el desconocido Salmo del Oficio de Difuntos, la Rapsodia Española en su orquestación original, la triple edición de Iberia (facsímil, urtext y práctica), la recuperación de la ópera Merlin y la publicación y estudio de la totalidad de las bellísimas Canciones de Isaac Albéniz. En otro orden de cosas, hay que reseñar también una nueva edición de Pepita Jiménez que, aunque reorquestada con finura por un experto compositor actual, falsifica y desfigura las trazas de la partitura original de Albéniz; con todo, y aunque semejante práctica nos parezca radicalmente contraria a los más elementales preceptos científicos y al respeto debido al autor y a su obra, su oportunismo no deja de revelar el creciente grado de atención que despierta actualmente un compositor al que los más avisados ya empiezan a reconocer como el músico español más relevante de su siglo.

Una relación fiable de las obras de Albéniz —no lo es de ninguna manera la que se incluye en la voz correspondiente del recién publicado Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana (Madrid: SGAE-ICCMU, 1999), sin indicación de primeras ediciones ni fechas, con omisiones importantes y falsas atribuciones de obras ajenas— puede consultarse en el clásico de referencia Die Musik in Geschichte und Gegenwart (MGG) bajo la voz «Albéniz, Isaac»: Personenteil 1 (Aa-Bae). Kassel: Bärenreiter, 1999, p. 319-323.

 
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