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Características generales
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Segunda parte del reinado de Felipe VReinstalado en el trono (1724), Felipe V continuó
con su línea política europea centrada en la recuperación de Gibraltar, Menorca y los
antiguos reinos perdidos en Italia, mientras que en el Atlántico y Pacífico buscaba el
mantenimiento del tráfico marítimo con el extenso imperio que había heredado de sus
antecesores, todo ello mediante una renovación política y económica que iba a conducir
a la Armada a un notable resurgimiento, tanto en fuerza naval como en organización.
Después de unos años de indefinición política propiciada por la falta de
escrúpulos del barón de Ripperdá (1724-1726), alcanzó el poder José Patiñó, quien
desde 1726 hasta su muerte en 1736 llevó a cabo un importante esfuerzo de reconstrucción
interior y de ordenación de la política exterior de España, con atención preferente al
poder naval y al comercio marítimo. A partir de 1725, el acercamiento español a Austria,
acarreó nuevas complicaciones, los ingleses intentaron inútilmente atacar en Cartagena
de Indias, se realizaron apresamientos mutuos de embarcaciones y se inició el asedio de
Gibraltar (1727). Las gestiones de Fleury, ministro de Luis XV,
propiciaron el acuerdo que se alcanzo por el tratado de Sevilla (1729), gracias al cual
Gran Bretaña logró ventajas comerciales con América y el infante don Carlos obtuvo la
sucesión de los ducados de Parma y Toscana con garantías de guarnición española, lo
que verificó en 1732, precisamente el año en que una escuadra al mando de Francisco
Cornejo que transportaba el ejército del Conde de Montemar se apoderaba de Orán, tras un
brillante desembarco en el que se distinguió Juan José Navarro. |
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Primer Pacto de FamiliaLa guerra de sucesión de Polonia dio paso al primer Pacto
de Familia, firmado en El Escorial el 7 de noviembre de 1733; en él se conjugaban los
intereses hispanofranceses frente a la Gran Bretaña y Austria. Con el auxilio de la
Armada, un ejército al mando de Montemar, transportado por la escuadra del conde de
Clavijo, se apoderó sucesivamente de Nápoles y Sicilia, que quedaron bajo la autoridad
de Carlos a título de Rey por cesión de los derechos de su padre Felipe V. A todo esto,
fallecido Patiño, José del Campillo heredó su escuela y las líneas básicas de su
gestión (1736). Alcanzada la paz por el tratado de Viena (1738), vino a España muy a
propósito por avecinarse un nuevo conflicto con la Gran Bretaña, alarmada por el
fortalecimiento del poder naval español gracias al crecimiento de la construcción de
navíos y a la creación de reales compañías de comercio que agilizaba el intercambio
mercantil con América y Filipinas, consecuencia todo ello de una política atlántica
independiente y potente capaz de competir ventajosamente con la británica.
La situación insostenible creada por el contrabando de los guardacostas españoles se
intentó atemperar por el acuerdo de El Pardo (1739), pero el incumplimiento de lo
estipulado por ambas partes hizo inevitable la guerra (23 de octubre de 1739). La escuadra
británica del almirante Vernon tomó Portobello (1739), pero la del almirante Brown
fracasó ante La Habana. El ataque de Vernon y Wentworrth en Cartagena de Indias también
fracasó ante la defensa de Blas de Lezo y el virrey Eslava (1741), así como las
tentativas posteriores contra Cuba, Panamá, La Florida, La Guaira y Puerto Cabello
(1742-1743). La guerra del corso fue muy intensa, lo que originó muchas pérdidas por
ambas partes. |
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Segundo Pacto de FamiliaLa guerra de sucesión de Austria (1740) volvió a
complicar el panorama europeo. Las escuadras españolas se vieron obligadas a transportar
y apoyar a los ejércitos españoles que actuaban en el norte de Italia. Una escuadra
británica se presentó ante Nápoles y obligó al infante-rey Carlos a retirar sus tropas
del conflicto ante la amenaza de un bombardeo, humillación que nunca olvidó el monarca
(1741). La situación política en Europa obligó a la firma con Francia del segundo Pacto
de Familia (1743) dirigido contra Austria, Gran Bretaña y Saboya y que tenía por objeto
dar el estado de Millán y los ducados de Parma y Plasencia al infante don Felipe y
recuperar Gibraltar y Menorca. Una escuadra franco española al mando de De Court y Juan
José Navarro, salió de Tolón para romper el bloqueo a que se veía sometida por una
británica del almirante Matthews; en el combate de resultado indeciso que siguió, llevó
el peso de la acción la escuadra de Navarro (22 de febrero de 1744) quién ganó por ello
el título de marqués de la Victoria.
A la muerte de Campillo (abril de 1743), se hizo cargo de las cuatro secretarías que
éste desempeñaba Guerra, Hacienda, Marina e Indias el mayor talento
organizador del siglo XVIII español, Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de
la Ensenada. |
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Reinado de Fernando VIFelipe V falleció el 9 de julio de 1746 y le sucedió en el
trono Fernando VI, iniciando su reinado en plena participación española en la guerra de
sucesión de Austria. El nuevo rey tuvo el acierto de mantener en el gobierno a los mismos
colaboradores de su padre, Ensenada en la cuatro secretarías citadas y Carvajal en la de
Estado, plenamente coincidentes ambos en la política de reformas interiores, aunque
diferían mucho en sus inclinaciones sobre las relaciones internacionales: Ensenada pro
francés y Carvajal pro británico. El resultado fue que, firmado el tratado de Aquisgrán
(1748), la paz se mantuvo a lo largo del reinado de Fernando VI (1746-1759), período
notable para el desarrollo de la Armada desde todo punto de vista, limitándose las
acciones bélicas a refrenar el poder naval argelino en los accesos al Estrecho de
Gibraltar y de la piratería en Filipinas (1748-1759).
En efecto, Ensenada, fiel a su lema de que sin Marina no puede ser respetada la
Monarquía española, conservar el dominio de sus vastos estados, ni florecer la
Península centro y corazón de todo (1748), se dedicó con ahínco a fomentar la
construcción naval para ello reorganizó el arsenal de La Carraca y creó los de
Cartagena y Ferrol, publicó las ordenanzas de 1748 y dio tanto impulso a todos los
ramos de la Armada que muchas de sus creaciones aún subsisten, siendo su memoria
recordada y ensalzada por toda la Corporación.
Tanta alarma causó en Gran Bretaña la política de Ensenada, que hubo de intervenir
su embajador Keene para, a la muerte de Carvajal, urdir una trampa, con el apoyo de
Ricardo Wall, el duque de Huéscar y el conde de Valparaíso, que ocasionó la caída del
genial estadista (1754); a pesar de ello, la paz se mantuvo mientras vivió Fernando VI,
muerto prematuramente el 10 de agosto de 1759. Desempeñaba la Secretaría de Marina
Julián de Arriaga, que se mantendrá en este destino hasta 1776.
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