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La llamada a la
oración (adán) se fijó algún tiempo después de
la muerte del profeta Mahoma. En vida de éste, según algunas
tradiciones, Bilal, su almuédano, llamaba a los fieles
de Medina gritando desde la puerta o el tejado de la mezquita:
«¡La paz sea contigo, oh Mensajero de Alá!». Mas tarde
se añadieron otras expresiones hasta conformar la llamada
completa, tal como hoy siguen pronunciándola los musulmanes
sunníes. Ésta comienza y termina con el takbir
(¡Alá es grande!) y contiene siete frases
que se pronuncian cada una dos veces seguidas:
Allahu akbar (Alá es grande)
Ashhadu an la ilaha illa llah
(Testifico
que no hay dios sino Alá)
Ashhadu anna Muhammadan rasulu
llah
(Testifico que Mahoma es el Enviado de Alá)
Hayya ala l-salat (Venid a la
oración)
Hayya ala l-falah (Venid a la
salvación)
Allahu akbar (Alá es grande)
La ilaha illa llah (No hay
dios sino Alá)
Además del aludido takbir, esta llamada
contiene la Shahada, el testimonio o profesión de fe musulmana: «No hay dios sino
Alá y Mahoma es el Enviado de Alá». La Shahada es uno de los cinco pilares del
Islam porque al pronunciarla se pasa a formar parte de la comunidad musulmana. A partir
del momento en que el fiel reconoce ese credo, y para recibir su recompensa, deberá
cumplir obligatoriamente con el resto de los pilares: la oración, la limosna, el
ayuno del mes de Ramadán y la peregrinación a La Meca una vez en la vida.

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