Un edificio que crece: etapas Volver al índice

 
Cuando hoy nos introducimos en la Mezquita de Córdoba contemplamos doce siglos de arquitectura que transcurren entre la etapa inicial de ‘Abd al-Rahman I en el siglo VIII, la reconversión del edificio en iglesia tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236, las obras de las dos catedrales y múltiples capillas erigidas en su interior, y los trabajos de restauración y recuperación realizados entre los siglos XIX y XX. Planta de la Mezquita de Córdoba que muestra todas las fases de construcción. (Pulse sobre la imagen para ampliarla).

Si por un momento nos olvidáramos de las obras cristianas que han transformado el monumento desde el siglo XIII, e imaginásemos una visita al edificio durante los primeros años del siglo XI, contemplaríamos una gran mezquita fruto en gran medida de cinco etapas constructivas muy bien diferenciadas. ‘Abd al-Rahman I inicia hacia el año 786 la sala de oración sobre la basílica visigoda de San Vicente. Constaba de once naves perpendiculares al muro de la alquibla, el cual se encontraba orientado hacia el sur. La muerte del emir en 788 obligó a su sucesor Hisham I a terminar el proyecto comenzado, y entre otras obras se encargó de erigir un primer alminar.

La importancia que iba adquiriendo la ciudad de Córdoba hizo que la mezquita se quedase pequeña, por lo que ‘Abd al-Rahman II decide ampliarla continuando el desarrollo de las naves hacia el sur, y por ello fue necesario tirar el muro de alquibla del siglo VIII. La nueva obra fue inaugurada en el año 848, aunque el hijo del emir, Muhammad, y sus nietos Al-Mundhir y ‘Abd Allah, se encargarían de realizar los remates necesarios (restauración de la puerta de San Esteban, construcción del Sabat o pasadizo que unía el edificio con el palacio califal, etcétera.)

‘Abd al-Rahman III, el primer califa de Córdoba, no amplió la sala de oración pero sí se ocupó de la zona del patio o sahn, que amplió de forma significativa y en su flanco norte, en el año 951, construyó el gran alminar, obra paradigmática de todo el Islam de Occidente. Además reforzó el muro de la sala de oración que comunicaba con el mencionado patio.

Al-Hakam II será el responsable de la etapa más brillante y famosa de la mezquita, cuya sala de oración amplía nuevamente hacia el sur, por lo que una vez más es necesario derribar el muro de la alquibla anterior. Las obras transcurrieron principalmente en la década de los sesenta del siglo X, y la parte construida constituye la parte más rica y monumental de todo el edificio, en la que destacan las cúpulas y los celebérrimos mosaicos bizantinos empleados en la decoración.

A partir del año 987, en tiempos del califa Hisham II o, mejor dicho, bajo el gobierno del dictador Almanzor, se da comienzo a la última y más grande ampliación del edificio. Debido a que ya no era posible avanzar el muro de alquibla hacia el sur por la proximidad del río Guadalquivir, se optó por agrandar toda la mezquita (sala de oración y patio) hacia el este, mediante la introducción de ocho nuevas naves. A pesar de la envergadura de los trabajos realizados, éstos resultan monótonos y repetitivos, y hallamos en ellos escasas novedades constructivas y ni mucho menos la riqueza de la etapa anterior.

Subir