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Hoy, Jardiel hubiera encontrado menos
dificultades, y sus discípulos, muchas más. Fue [...] un inventor de mecanismos. Y
murió después de dejar marcada indeleblemente su huella en la historia del teatro
contemporáneo. Murió con las botas puestas, orgulloso, seguro de que siempre había
tenido razón, agradecido a quienes le comprendieron y defendieron, despectivo hacia
quienes lo atacaron no con justicia sino con saña... |