|
Nacido en Madrid, en 1905, aquí murió, en 1977.
Es uno de los más destacados autores teatrales españoles del siglo XX. Sus
comienzos literarios y artísticos fueron como articulista y dibujante, con colaboraciones
en diversos diarios y revistas: La Voz, El Sol, Buen Humor, Gutiérrez,
Muchas gracias y otros.
 |
Él mismo contará: Yo empecé con caricaturas de teatro, de
los estrenos, en Informaciones (tendría dieciséis años...); Artemio Precioso, el
novelista, me contrató para aquel periódico galante que se llamó Muchas Gracias;
hice dibujos para La novela de hoy; entré en Buen Humor, cuando su última
época, donde colaboraban Jardiel Poncela, Edgar Neville, Tono, López Rubio, Ernesto
Polo...; en ese período, fundaba K-Hito Gutiérrez y allí fuimos todos [...] yo
hacía un artículo y una historieta semanales. |
Durante los años de la guerra civil española
dirigió la revista La Ametralladora, de carácter humorístico y que se realizaba
y publicaba en Valladolid: sus trabajos los firmaba con el seudónimo Lilo. En 1942
fundó la revista La Codorniz, a la que dirigió hasta 1946. Esta publicación
periódica alcanzó un éxito excepcional: en ella colaboraron los mejores humoristas,
gráficos y literarios, de ese tiempo y constituye un capítulo de singular importancia en
la historia del humorismo español. Sobre su propósito, carácter y espíritu el mismo
Mihura dijo:
Yo recuerdo que La Codorniz
nació para tener una actitud sonriente ante la vida; para quitarle importancia a las
cosas; para tomarle el pelo a la gente que veía la vida demasiado en serio, para acabar
con los cascarrabias; para reírse del tópico y del lugar común; para inventar un mundo
nuevo, irreal y fantástico y hacer que la gente olvidase el mundo incómodo y
desagradable en que vivía. Para decir a nuestros lectores: «No se preocupen ustedes de
que el mundo esté hecho un asco. Una serie de tipos de mal humor lo han estropeado con
sus críticas, con sus discursos, con sus violencias. Y ya no tiene remedio. Vamos a
olvidarlo y a procurar no enredarlo más. Y aquí, reunidos, mientras la gente discute y
se mata, nosotros, en un mundo aparte, vamos a hablar de las mariposas, de las ranas, de
los gitanos, de la luna y de las hormigas. Y nos vamos a reír de los señores serios y
barbudos que siempre están dando la lata y buscándole los pies al gato». Y por eso los
señores barbudos los dibujaba Herreros dentro de los bolsillos de sus protagonistas,
allí arrinconados, a punto de morir de asfixia.
Pero en la personalidad de Miguel Mihura
sobresale ante todo, de manera eminente, el autor teatral. Su primera y acaso mejor
comedia, Tres sombreros de copa, la escribió en 1932, aunque no la estrenaría
hasta veinte años después, el 24 de noviembre de 1952, en el teatro Español de Madrid,
cuando ya había estrenado, en 1939, ¡Viva lo imposible! o el contador de estrellas,
escrita en colaboración con Joaquín Calvo Sotelo; Ni pobre ni rico, sino todo lo
contrario, en colaboración con Tono, en 1943; y El caso de la mujer asesinadita,
en colaboración con Álvaro de Laiglesia, en 1946. Los componentes esenciales de su arte
de comediógrafo humor, gracia e ingenio singulares en el diálogo, soterrada
emoción, visión comprensiva y aun bondadosa de sus personajes, anticipación del teatro
del absurdo se manifiestan ya en Tres sombreros de copa, obra que obtuvo el
Premio Nacional de Teatro 1952-1953. Otras destacadas comedias suyas son: El caso de la
señora estupenda, A media luz los tres, El caso del señor vestido de
violeta, Sublime decisión, Melocotón en almíbar, Maribel y la
extraña familia (Premio Nacional de Teatro 1959-1960), Ninette y un señor de
Murcia, La decente (Premio «Espinosa y Cortina» de la Real Academia
Española), Sólo el amor y la luna traen fortuna, ésta la última que estrenó,
el 10 de septiembre de 1968, en el madrileño Teatro de la Comedia.

|

|
Fue autor asimismo, solo o en colaboración, de
los guiones de numerosas películas, algunas tan destacadas como La hija del penal
(dirigida por E. Maroto), Boda en el infierno (dirigida por Tony Román), La
calle sin sol (dirigida por Rafael Gil), La corona negra (dirigida por Luis
Saslawski), Bienvenido, Mr. Marshall (dirigida por Luis García Berlanga), etc.
Su libro Mis memorias lo es de
imaginación y fantasía antes que de realidad o evocación y da testimonio del humor
personalísimo de su autor.
Miguel Mihura fue elegido, en 1976, para ocupar
el sillón K de la Real Academia Española de la Lengua, pero no llegó a leer el discurso
de ingreso. |