| Hospital de San Marcos |
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El antiguo hospital y el convento de San Marcos de León se levantaban extramuros
de la antigua ciudad, en su parte occidental, junto al puente del mismo nombre. En la
actualidad, el hospital aloja unas instalaciones para albergue de peregrinos recién
habilitadas y el convento, un lujoso hotel. El origen del hospital se remonta al año 1152, cuando la infanta doña Sancha donó una heredad cercana al puente de San Marcos para construir una iglesia y un hospital para «hospedar a los pobres de Cristo». En 1171 el obispo de León, Juan Albertino, donó para el mismo fin otra heredad cercana y unas casas situadas cerca de la iglesia de Santa María. En los años siguientes se produjeron nuevas concesiones. Al principio, canónigos regulares de San
Agustín atendían el hospital, pero fundada la orden de Santiago en esta misma centuria,
se hicieron cargo de su custodia los caballeros santiaguistas, que construyeron su casa
matriz en este mismo lugar. No hay que confundir, sin embargo, hospital y convento, que son dos edificios distintos.
El hospital presenta una construcción muy
sencilla, un enorme caserón de dos pisos con dos grandes salas, una en cada planta, donde
se disponían doce camas en recuerdo de los doce apóstoles. El edificio que vemos hoy no
tiene nada que ver con el medieval; una inscripción en la portada informa sobre el
momento de su construcción: «Hizóse esta obra siendo prior don Diego González de Tena.
Año 1791».
Junto con el de San Antonio, el Hospital de
San Marcos era el que más peregrinos acogía. Desde aquí, éstos se dirigían hacia el
puente, para dejar atrás la ciudad con sus hospitales, sus iglesias, sus monasterios, sus
reliquias y sus milagros, todo lo cual justificaba las palabras de alabanza que le dedica
la Guía de Aymeric, el Códice Calixtino: «ciudad regia y palaciega llena de
todas las felicidades».
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