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Samos
Monasterio

Iglesia y sacristía   Claustros   Capilla del Salvador

pulse aquí para ampliar la imagenA orillas del río Ouribio se levanta el antiguo monasterio de San Julián de Samos, todavía regido por monjes benedictinos. Su nombre deriva de la palabra sueva samanos, que significa «lugar donde viven religiosos en comunidad». Según la tradición, lo fundó san Martín Dumiense en el siglo VI.

Sin embargo, la primera noticia que testifica su existencia nos la facilita una inscripción en la que consta que el obispo de Lugo Ermefredo restauró el monasterio en el año 655 y restableció la vida monástica bajo la regla de san Fructuoso. Durante la invasión árabe fue destruido y abandonado. Hacia el año 760 lo restauró Fruela I, albergando en él monjes procedentes del monasterio Agaliense de Toledo, con el abad Argerico y su hermana Sara a la cabeza. El hijo de Fruela, Alfonso II el Casto, que se había refugiado aquí algún tiempo, confirmó a los monjes, el 11 de junio del 811, las donaciones que había realizado su padre.

pulse aquí para ampliar la imagenCuarenta años más tarde, Ramiro I lo repobló de nuevo con monjes huidos de Andalucía. Puso al frente de la comunidad al abad cordobés Fatalis. Nuevas donaciones de Ordoño I al abad Ofilón convirtieron este monasterio en cabeza de los de su entorno.


A comienzos del siglo X, el obispo Ero de Lugo intentó hacerse con el control del cenobio, que quedó reducido a una simple parroquia. Pero el rey Ordoño II consiguió salvarlo de la crisis y lo revitalizó gracias a la llegada de nuevos monjes procedentes del monasterio de Penamaior. Desde el año 960, al menos, la comunidad de Samos vivió bajo la regla de san Benito. Siglos más tarde, la incorporación en 1505 a la congregación de san Benito de Valladolid supuso un nuevo momento de esplendor, tanto material como espiritual, para Samos.

pulse aquí para ampliar la imagenUn incendio acaecido en 1558 destruyó todo el monasterio.
De las construcciones medievales únicamente se conserva una puerta de la antigua iglesia (de fines del siglo XII o de comienzos del XIII), la capilla del Salvador, una columna y un fragmento de una placa de mármol del siglo IX. La iglesia, los dos claustros (el de las Nereidas y el Grande o de Feijoo) y el resto de dependencias monásticas son de época moderna.

Respecto de su relación con el Camino de Santiago, sabemos que en el siglo XIII había en este monasterio unos monjes encargados de atender al peregrino y que algunos particulares expresaron en sus donaciones el deseo de que una parte de ellas sirvieran para su cuidado.

pulse aquí para ampliar la imagenSe sabe que, en el siglo XVIII, durante tres días los peregrinos podían comer en el refectorio del monasterio la misma ración que se asignaba corrientemente a los monjes. Por otra parte, cuando los peregrinos eran o bien sacerdotes o bien personajes de cierta categoría, por su condición especial también se les daba cama. El resto de romeros, para su alojamiento, se refugiaban en una casa que el monasterio tenía preparada para tal fin en el pueblo de Samos.




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