Marfiles |
![]() |
Visita obligada para los peregrinos de Santiago eran las cuevas de este santo
que, apareciendo en las batallas montado en un caballo blanco, emulaba al propio Apóstol.
Aquí, despertaba especialmente veneración el arca de marfil que encerraba los restos de
san Millán. Esta obra nos narra la historia del santo, según san Braulio, y resulta uno
de los testimonios más importantes sobre la construcción y mecenazgo de un monumento en
época medieval.
Sus autores fueron, en torno a 1065, Engelram, su
hijo Rodolfo y su discípulo Simeone. Se plantea un posible origen germánico de estos
artífices, a causa de ciertos motivos ornamentales empleados y porque su estilo resulta
más espontáneo y menos estilizado que las piezas del taller leonés.
Destruida la pieza durante la invasión francesa,
se ha podido reconstruir gracias a la minuciosa descripción que Prudencio de Sandoval
incluyó en 1601 en su historia de la orden de san Benito. Se han identificado placas en
el monasterio de san Millán, así como en museos de Berlín, Florencia, Leningrado (donde
están firmadas) y algunos otros.
De hacia 1098, y descrita también en el texto de
Sandoval, es la arqueta de san Felices, de estilo ya plenamente románico y que asimismo
se guarda en el monasterio de Suso.
|
||||||||||||||||||||||
| Portada del CVC | Centro
Virtual Cervantes |