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Aunque se intenta remontar sus orígenes a la Antigüedad, su existencia
está documentada desde el siglo XI, al tratarse de un punto de repoblación junto a uno
de los puentes que cruzaban el río Ebro. En 1095, Alfonso VI le concede el fuero que
marca las bases de su posterior desarrollo.Su
estructura urbana, típicamente caminera, es la de una población alargada en torno al
camino. Se articulaba, originariamente, en diez barrios con sus respectivas iglesias,
provistas, algunas de ellas, de hospital u hospedería. De sus murallas, poco se conserva,
la torre de Revellín es su testigo más importante, allí tuvo lugar el sitio de las
tropas francesas acaecido en 1521.
Entre sus edificios más significativos destacan las
iglesias de Santa María del Palacio y de Santiago.
Cabría señalar que en esta ciudad se celebró, a
principios del siglo XVII, el famoso Auto de Fe de 1610. Sin duda se trata de uno de los Autos de Fe más famosos que llevó
a cabo la Santa Inquisición, fuente de un sinfín de relatos y leyendas. Nada más y nada
menos que se procesó a cuarenta mujeres, procedentes de Zugarramurdi (Navarra), por
supuestas prácticas de brujería, tras ser delatadas por una criada. Al final, doce de
ellas fueron condenadas a la hoguera.
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