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Miércoles, 3 de mayo de 2006

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Lengua / Tópica

Castilla-La Mancha y sus topónimos (IV)

Por Jairo J. García Sánchez

Albacete, Almansa, Almagro, Almodóvar del Campo, Almadén.

Guadalajara, nombre de étimo árabe analizado en un capítulo anterior, no es, ni mucho menos, una excepción en el panorama toponímico de Castilla-La Mancha. La región, situada en el centro-sur peninsular, fue zona de notable influencia arábiga por el dominio musulmán durante siglos y, aunque también experimentó una importante despoblación, primero, y repoblación cristiana, después, tras la Reconquista —de lo que será asimismo fiel reflejo la toponimia, como veremos—, mantiene no pocos nombres de lugar de origen árabe. Entre los más conocidos, se puede señalar el de Albacete, nombre de la capital más poblada de Castilla-La Mancha, cuyo étimo es el ár. al-basīt ‘la llanura’. La motivación resulta obvia y lógica, ya que se ve confirmada por la ubicación de la ciudad, en una amplia zona llana. La -e final de Albacete se debe a una paragoge en su adaptación castellana (adición de una vocal final para evitar la terminación consonántica).

Sin salir de la provincia albaceteña, encontramos otro topónimo de étimo árabe interesante: Almansa. La población que recibe este nombre está situada en un punto intermedio, y casi equidistante, entre las poblaciones de Albacete, Valencia y Alicante, ciudades relevantes de ineludible referencia. Es precisamente ese hecho lo que determinó su denominación, pues Almansa, así como su variante Almanza —topónimo de la provincia de León—, y Almusafes (Almussafes) en Valencia —concretamente, entre Valencia y Cullera—, proceden del árabe al-mansaf, cuyo valor es el de ‘la mitad del camino’.

En la provincia de Ciudad Real hallamos también, claro está, topónimos arábigos. Uno de ellos es Almagro, en pleno Campo de Calatrava, cuya referencia parece estar en la tierra arcillosa de color rojizo que predomina en su paisaje. La villa de Almagro fue durante un tiempo, en el siglo xviii, la capital de la antigua provincia de La Mancha, provincia que, tras una modificación de los límites territoriales con la moderna división de 1833, acabó cambiando su nombre por el de la capital actual, Ciudad Real.

La población cercana de Almodóvar del Campo muestra asimismo en su primer componente una voz árabe, al-mudawwar ‘el redondo’, en alusión a la forma circular o redondeada del primitivo lugar. El complemento toponímico, que distingue la localidad de otras de idéntico nombre, es romance y, lógicamente, posterior. Ese Campo debe de ser el Campo de Calatrava antes mencionado, en el que asimismo se sitúa la localidad.

En el extremo suroeste de la provincia ciudadrealeña y, por consiguiente, de la comunidad castellano-manchega se halla, por último, Almadén. Esta población, surgida por las prolíficas minas de mercurio que atesora, explica su nombre precisamente por la realidad que sin duda la caracterizó en tiempo de los árabes y la sigue caracterizando ahora. No nos puede extrañar, pues, que la etimología de Almadén responda a un apelativo árabe (ár. al-ma’din) de significado ‘la mina’.

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