Lengua / Tópica
Por Jairo J. García Sánchez
El análisis de la toponimia valenciana puede contribuir al conocimiento de la historia de su territorio y, con ella, de los pueblos y gentes que desde tiempos remotos se establecieron en él. De su colonización romana nos habla, entre otros, el nombre de Valencia, topónimo poblacional y de provincia, que por mayor extensión, y en recuerdo del antiguo Reino, ha terminado denominando la comunidad autónoma triprovincial, que integran además de la provincia homónima, las de Alicante y Castellón, y que se corresponde con la región antes conocida como Levante por su orientación al este dentro de la Península Ibérica. Valencia era la Valentia romana, esto es, la ciudad poderosa, vigorosa, nombre que se ha tratado de justificar por ser en su origen una colonia de soldados que habían participado en la conquista de Hispania.
De procedencia romana son también topónimos como el alicantino Orihuela (< lat. Auriola), derivado o bien del lat. aurum oro, o más seguramente del nombre personal Auriolus aplicado a un sustantivo del tipo villa, o el castellonense Burriana, probablemente de motivación similar, pues parece proceder del antropónimo latino Burrius(uilla burriana).
El topónimo Peñíscola se remonta asimismo a un étimo latino, pero constituye un caso curioso, puesto que ha sufrido una asociación etimológica que ha alterado su forma. Procede de la palabra latina Paeninsula (paene casi + insula isla), la cual, sin embargo, por semejanza formal y atracción semántica se asoció a peña (< lat. pinna), y de ahí su aspecto actual. La ciudad antigua, alrededor de la que se ha ido configurando la moderna, se situaba en un peñón que constituía una península, por lo que la interpretación de la etimología auténtica y de la asociada se entiende sin dificultad. El final no es extraño, ya que -insula evolucionó a -isla e -iscla (por introducción de /k/ para facilitar la articulación en el bajo latín) y finalmente a -iscola (por inclusión de -o- por influencia árabe).
Algo más complejo resulta el origen del topónimo valenciano Cullera, para el que hay que descartar cualquier vinculación con el vocablo catalán homónimo que significa cuchara. Por el contrario, es más fácil que proceda de una formación latina collaria, derivado de collis colina con el sufijo -aria. Hay quien ve, no obstante, una construcción híbrida con ese mismo sufijo latino a partir del árabe qulla cima. Precisamente, de los topónimos valencianos de origen árabe trataremos en una próxima entrega.