Lengua / Tópica
Por Jairo J. García Sánchez
Valencia es lugar de reconquista, de luchas entre moros y cristianos, y de repoblación catalana, aragonesa y castellana tras la recuperación del territorio ganado a los árabes. En la zona de más clara influencia castellana —otrora tierras propiamente castellanas— encontramos dos topónimos con rasgos de ese especial periodo de convivencia. Por un lado, Requena, de origen árabe (a partir de la raíz rkn consolidar, reafirmar, o bien del nombre de familia beréber Rekana) y, por otro, el muy cercano Utiel (< lat. altellum altillo, colina), romance con influencia árabe, fiel representante de lo que se ha dado en llamar mozárabe, arabizado, muestra tangible de la integración entre las dos culturas; es característica del mozárabe la terminación del sufijo diminutivo -iel (< lat. -ellum), que en castellano se corresponde con -illo y en catalán con -ell (cf. Castiel, Castillo y Castell).
Propios de este periodo de reconquista y repoblación son precisamente muchos de los topónimos romances alusivos a castillos. La población de Castellón de la Plana (Castelló de la Plana) fue conquistada por Jaime I a los árabes en 1233, y su nombre procede, en efecto, de la referencia a un primitivo castillo. Castelló es, de esta manera, un diminutivo de castell (< lat. castellum), pese a que, por la adaptación castellana del topónimo, apreciable en esa terminación -ón, parezca más un aumentativo que un diminutivo. El entonces Castellón de Burriana, así llamado por encontrarse dentro del término de esta población, antaño mucho más importante que la hoy capital provincial, cambió de apellido al trasladarse casi dos decenios después a un lugar de la Plana, esto es, a tierra llana.
Muy próxima se encuentra la población de Villarreal (Vila-real), poblada a partir de un privilegio real en el siglo xiii. No hace mucho tiempo, en 1954, la localidad recibió el nombre de Villarreal de los Infantes en memoria del palacio que antiguamente se construyó en este lugar para disfrute de los hijos del rey Jaime I.
Otros topónimos pertenecientes a la época reconquistadora y repobladora son los compuestos de torre, como Torrevieja o Torreblanca —la primera en Alicante, la segunda en Castellón—, que, con diferentes adjetivos descriptivos, nos hablan de la existencia de torres de observación para prevenir ataques en la costa levantina.