Lengua / Tópica
Por Jairo J. García Sánchez
El nombre de la ciudad de Murcia, que por extensión denomina a su vez la provincia y la región o comunidad autónoma, procede con bastante probabilidad del lat. aqua murcida, agua estancada, en alusión a las lentas aguas del río Segura. El étimo sería el mismo que el de la población tarraconense Aiguamúrcia, claro paralelo que, sin embargo, ha mantenido el sustantivo. Durante la dominación árabe de la ciudad, Murcia fue conocida como Medina Mursiya, nombre que fácilmente se entendía como la ciudad fuerte, por lo que quizás esta última forma, de la que a fin de cuentas procedería la actual, sea una reinterpretación del topónimo latino.
Asimismo de origen latino puede ser Cieza si se confirma como étimo el
participio caesa, partida, quebrada, del verbo caedo,
cortar, referido al lat. terra o valle. La evolución de Caesa
a Cieza se explicaría bien por determinados fenómenos fonéticos, como la
diptongación de la e tónica inicial, larga, pero abierta, y la asimilación de la
s sonora intervocálica a la interdental fricativa inicial, como en cereza
(< ceresa
< lat. vg. ceresia).
Si no de origen romano, sí al menos de una formación heredada de los romanos parece proceder el topónimo Totana, ya que su posible étimo, (uilla) Tottana, nos conduce a un adjetivo indicador de la posesión, quizás a partir del antropónimo —nombre de persona— germánico femenino Totta, que sería, por tanto, el nombre de la propietaria de ese lugar o villa.
Más antiguos son otros topónimos murcianos como el conocido Cartagena (< Carthago Nova), nombre de la antigua población fundada por los púnicos o cartagineses, que procedían de la colonia fenicia de Cartago, en el actual Túnez, y que durante el siglo iii a. C. se apoderaron de la parte meridional de la Península Ibérica. Como es sabido, combatieron con los romanos entre el 262 y el 146 a. C. en las tres guerras púnicas hasta su derrota definitiva.
También prerromanos, de raigambre ibérica, son Lorca y Yecla. El primero (ant. Ilurco) contiene la base ibérica característica il- ciudad, mientras que el segundo, que se repite en otros puntos de la Península, parece remontarse a un apelativo *(h)ecula con el valor de precipicio, talud.