Lengua / Tópica
Por Jairo J. García Sánchez
Continuamos el repaso de los nombres de las poblaciones de Castilla-La Mancha con uno tan curioso como Consuegra. Este topónimo pertenece a una localidad toledana, preciosa, entre otras cosas, por la vista dominante de su castillo acompañado por toda una hilera de molinos de viento. Si ya el lugar parece trasladarnos por sí solo a imágenes y vestigios de otros tiempos, el nombre, pese a lo mundano que pueda resultar a simple vista, nos va a llevar todavía mucho más lejos. Consuegra procede en último término de una forma Consabura, bien documentada, cuyo origen hay que establecer en una lengua prerromana indoeuropea probablemente anterior a la llegada a la Península de los celtas. La forma Consabura muestra un prefijo *kom-(Con- sab-ura), usual para designar confluencia de ríos (cf. asimismo Complutum, junto a Alcalá de Henares), de tal manera que el topónimo podría equivaler en esa lengua indoeuropea precéltica a ‘confluencia del río Sava, nombre perdido, pues el río actualmente se llama Amarguillo’. Lo interesante de este topónimo es el proceso de transformación que ha experimentado desde la forma original, algo que es fácil de explicar por la etimología popular. Consabura fue reinterpretado y alterado en su evolución merced a una asociación con una palabra conocida, fonéticamente cercana y de significado diáfano, consuegra. Pese a ello, confiamos en que sean pocos los que hoy se puedan llamar a engaño y creer que el nombre de la población tiene algo que ver con la madre política.
Otro topónimo prerromano muy conocido es el de Sigüenza. Al igual que el anterior, se trata de un nombre impuesto por hablantes de una lengua indoeuropea, pero, en este caso, posterior, ya propiamente céltico. Así lo muestran de manera bastante clara sus componentes. En efecto, Sigüenza es la forma resultante de la evolución en castellano de una antigua Segontia, donde se aprecia bien la raíz *seg- con el valor favorecedor de ‘victoria’ (cf. la palabra alemana siegen ‘vencer’, de la misma raíz indoeuropea). De esa raíz han surgido también otros topónimos célticos como Segovia, Sasamón (< Segisamo),Segorbe o Segóbriga. Además, el nombre de la localidad alcarreña contiene el grupo consonántico -nt- que asimismo aparece en toda una amplia serie de topónimos célticos o, cuando menos, indoeuropeos (Numancia [< Numantia], Palencia [< Palentia], Salamanca [< Salmantica], etc.).
Por lo que respecta al nombre de la capital provincial de la Alcarria, saltamos hacia delante en el tiempo para poder explicarlo, pues el topónimo fue instaurado por los musulmanes. Guadalajara procede de la expresión arábiga wādi-al-hijārah ‘río de las piedras’ en clara referencia al río Henares que pasa por la localidad. Se ha señalado la posibilidad de que el topónimo árabe fuera traducción de uno prerromano anterior, Arriaca (cf. vasc. (h)arri ‘piedra’), ya que ambos parecen tener el mismo valor semántico inicial y, en consecuencia, la misma motivación, pero una vez más esto es sólo una hipótesis.