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Jueves, 6 de abril de 2006

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Lengua / Tópica

Castilla-La Mancha y sus topónimos (I)

Por Jairo J. García Sánchez

La Mancha, Toledo, Talavera de la Reina

El corónimo Castilla-La Mancha es una denominación moderna, surgida tras la división autonómica vigente, que ha servido para integrar las cinco provincias castellanas cuyos topónimos poblacionales vamos a comenzar a analizar aquí. La Mancha, de fama universal gracias al Quijote,era, en principio, el nombre de una comarca en el interior de la actual Comunidad Autónoma, cuya explicación ha recibido distintas interpretaciones. Quizás la más probable es la que hace proceder el topónimo del ár. mányà ‘alta planicie’ en alusión a las llanuras que predominan en el territorio. Otras hipótesis apuntan hacia una posible diferencia del terreno con respecto a otros próximos por la vegetación o por el color (mancha < lat. macŭla), o hacia el hecho de que fuera una tierra limítrofe o demarcadora; esto es, mancha estaría por ‘marca’. En cualquier caso, ninguna relación tiene nuestro nombre manchego con el topónimo que denomina el canal entre Francia y Gran Bretaña, ya que aquí Mancha es una adaptación fonética del francés Manche (< lat. manĭca); su exacta correspondencia es, por tanto, el esp. manga ‘brazo de mar estrecho’ (cf. La Manga del Mar Menor,en Murcia).

La historia de los topónimos de las poblaciones castellano-manchegas es, en algunos casos, muy antigua. Prueba de ello son nombres como el de Toledo, cuya memoria, anterior al romano Toletum, se pierde en la noche de los tiempos. No extraña, por ello, que hayan sido varias las hipótesis que se han vertido sobre él, a menudo basadas en semejanzas fonéticas. Dejando al margen historias legendarias, podemos vislumbrar la posibilidad de que Toledo sea un orotopónimo (= nombre de lugar con referencia en un accidente del terreno); la privilegiada situación de la ciudad en lo escarpado de una imponente roca y la consideración de una posible raíz oronímica *tol- con el valor de ‘altura’, así parecerían indicarlo. Sin embargo, la presencia del río Tajo, que circunda la ciudad formando un gran foso, también puede explicar el nombre y convertirlo en un hidrotopónimo. De hecho, se ha visto en él una raíz *tel- ‘soltar un líquido, charco, pantano’, que lo adscribiría a una lengua indoeuropea precéltica.

La misma raíz, en una variante distinta, se ha postulado para el también toledano Talavera de la Reina. El topónimo, que se remonta a una forma prerromana Talabara, pudo tener igualmente su referente originario en el río Tajo y ser creado en un momento anterior a la llegada de los celtas. El apellido que recibe Talavera, y que sirve para distinguirla de otras semejantes, pertenece ya a la época bajomedieval; en concreto, se remonta a 1328, año en el que el rey Alfonso XI contrajo matrimonio con María de Portugal. El rey, como regalo y entre otros muchos, donó a la nueva reina la ciudad talaverana, que permaneció vinculada durante algún tiempo a la corona y pasó a denominarse de esta manera Talavera de la Reina.

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